¿Las deudas son beneficiosas o perjudiciales?

Oct 6, 2026 0 Por Omar El Bachiri

Hay dos tipos de deuda, la buena y la mala. La primera es endeudarse para invertir, pedimos dinero prestado, pero lo reembolsamos con lo que recaudamos por medio de la inversión o también, lo vamos pagando de nuestro bolsillo, pero estamos convencidos de que a largo plazo nos vamos a ahorrar dinero. Por su parte, la segunda deuda es reembolsada siempre por nuestro bolsillo y esto es más bien, un gasto porque el objetivo no es sacarle un rendimiento económico, sino, satisfacer una necesidad emocional o un sentimiento placentero. Asimismo, el mismo objeto o compra puede ser una inversión o un gasto según se interprete y su diferencia reside en si ganamos dinero con ello o lo perdemos. Por ejemplo, la vivienda podemos comprarla para vivir nosotros mismos o alquilarla y ganar dinero con ella.

Cuando la tenemos para vivir nosotros, aunque estamos pagando por ella, la idea es que cuando esté liquidada la hipoteca, el beneficio vendrá al no tener que pagar un alquiler y este siempre es superior al coste de su mantenimiento y esto en términos económicos se denomina inversión a largo plazo. Igualmente, sucede con la especulación, pero esta por su parte, es a corto plazo: compramos la vivienda a un precio bajo para después venderla a uno superior y repito, una deuda para invertir es adquirir el compromiso de reembolsar el préstamo a través del producto comprado. Por lo tanto, es un comportamiento racional porque hemos calculado todas las variables posibles y lo vemos plausible y por ende, si fracasa estamos preparados para asumir las responsabilidades.

No obstante, no funciona igual con la deuda mala porque es un comportamiento emocional, el sujeto busca más el placer o la satisfacción del momento que el beneficio económico y, por lo tanto, omite cualquier variable que le pueda afectar. Por consiguiente, está expuesto a cualquier contratiempo económico que pueda surgir porque depende exclusivamente de su bolsillo para reembolsar el préstamo. Pero igualmente, este tipo de comportamiento es el más extendido entre la población mundial, el pago a plazos de las compras para satisfacer las carencias emocionales o las necesidades no básicas. Un comportamiento que quizás a corto plazo puede generar placer y sensación de riqueza o de pertenenencia a una clase social superior a la que pertenecemos realmente, pero, que a largo plazo es una fuente de estrés, de ansiedad e incluso, de depresión.

Cuando el sujeto endeudado por muchos cálculos que haga, ve siempre su cuenta bancaria en números rojos y en muchas ocasiones, llegado a mediados de mes ya no tiene dinero y consecuentemente, tiene que volver a endeudarse entrando así en una espiral. Una deuda que se retroalimenta y donde el sujeto únicamente, paga intereses y jamás consigue amortizar capital, así que, si en un principio debía 2.000 €, pasados tres años, debe 3.000 € o por lo menos, sigue debiendo la misma cantidad.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor