Vivir desde el agradecimiento y no desde el desprecio

Vivir desde el agradecimiento y no desde el desprecio

Nov 2, 2024 0 Por Omar El Bachiri

– ¿Por qué tener que perder las amistades, la pareja sentimental, los familiares, o nuestras pertenencias para poder valorarlos? – Igual que con el trabajo o la salud, ¿por qué tener que perderlas para darnos cuenta de que estábamos bien?-  En conclusión, que no tiene sentido vivir en  el bienestar y no disfrutarlo. Por lo tanto, si nos acostumbramos a valorar el esfuerzo económico o emocional que conlleva conseguir estar bien mentalmente, interpretaremos las situaciones de una manera más productiva. Este esfuerzo empieza por no dar nada por hecho, puesto que, el mundo es cambiante y está constantemente evolucionando. Así pues, hoy podemos tener agua en abundancia y mañana, empezar la sequía o también, hoy podemos tener una salud de hierro y mañana ser diagnosticados de cáncer, o de cualquier enfermedad degenerativa.

Vamos al médico a hacernos una revisión puntual y salimos del consultorio con una visión totalmente diferente de nuestra vida. Entonces, – ¿por qué depender de la opinión de un médico para empezar a disfrutar del poco tiempo que estamos vivos? – Porque aunque los días puedan pasar lentamente, las semanas, meses y años pasan volando, es mirar hacia atrás y ya han pasado diez años. Entonces, la conclusión es estar agradecidos con las cosas que tenemos y hacemos y también, de disfrutar de nuestro entorno social. Nadie nos obliga a elegir nuestro estado civil, ni el trabajo que tenemos y menos aún, a comprar nuestros objetos y por lo tanto, es ilógico no disfrutarlo, no tiene sentido, es incongruente. Con esto quiero decir que hay dos visiones de las situaciones: vivir agradeciendo aquello que tenemos o quejándonos de aquello que nos falta. La cuestión es que la decisión es nuestra y una vez entendemos esto, nuestra manera de interpretar la realidad cambia radicalmente porque no podemos culpar a nadie dado que, estamos donde estamos por nuestras decisiones.

Por lo tanto, entendiendo esto, en vez de quejarnos del transporte público, estaremos agradecidos de tener uno y por encima, bastante asequible. También con el trabajo, en vez de estar de mal humor y quejándonos, estaremos agradecidos porque estamos en el lugar que hemos escogido y que seguramente, también nos permite vivir como lo deseamos dado que, si no es así, es porque nos hemos acomodado por el motivo que sea y, por lo tanto, la culpa es nuestra. Si es que aceptando que las acciones tienen consecuencias, asumimos mejor la realidad, no somos niños para estar llorando y pataleando por no tener tal cosa u otra. Somos adultos que tenemos la potestad de tomar decisiones y cuando no salen como lo deseamos, en vez de frustrarnos, tenemos que cambiar nuestra perspectiva.

Es decir, es más productivo mentalmente pensar en me gustaría que fuera así, que no, en debería que ser así. Ciertamente, que objetivamente es diferente, pero subjetivamente, evitamos el malestar mental, la ansiedad, la angustia e incluso, la depresión. En suma y resumiendo el artículo, nuestros pensamientos condicionan por completo nuestro estado anímico y, por lo tanto, tenemos que vigilar con ellos. Igualmente, ser optimista o pesimista requiere la misma energía, pero, en cambio, los resultados son muy diferentes. Siendo optimistas, conseguimos emociones y sentimientos productivos, sin embargo, siendo pesimistas, sucede justo lo contrario, nos vienen emociones y sentimientos catastrofistas, siempre enfocados en las desgracias y por ende, en el malestar.

En definitiva y para acabar, yo estoy agradecido de poder viajar tanto, pero también, podría estar despotricando el mundo desde la comodidad de mi casa. Quejándome de lo mal que está y de la situación financiera y social actual, es decir, podría vivir desde el desprecio. Sin embargo, prefiero hacerlo desde el agradecimiento, porque como he dicho, los resultados son diferentes y por ende, mi estado emocional también.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor