
Antes de envidiar a alguien, primero, mejor conocer su historia
Nov 29, 2024Desafortunadamente, mucha gente vive de apariencias y los motivos son tan variados que sería imposible mencionarlos todos, por lo tanto, antes de envidiar a alguien sería interesante conocer su historia, nos sorprendería mucho su realidad: deudas bancarias; mal rollo en casa (con la pareja o los hijos); sufrir trastornos mentales o físicos; tener la autoestima por los suelos, etc. Es decir, que cuando el sentimiento de envidia se apodera de nosotros, provoca que veamos en los demás nuestras carencias (emocionales, económicas o materiales). Interpretamos su comportamiento como el ideal para ser felices o por lo menos, para sentirnos realizados dado que, es lo que percibimos en ellos.
Los admiramos por lo que hacen, por lo que tienen o simplemente por su personalidad, deseamos ser cómo ellos y haríamos lo que fuera para conseguirlo, y por eso mismo, hay tanta gente endeudada. Quiere llevar un estilo de vida que no puede permitirse y lamentablemente, es un comportamiento destinado al fracaso económico y psicológico, dando como resultado la frustración. Por la parte económica, muchas veces la persona gana 1.400 € al mes y se compra un teléfono por el mismo valor o un vehículo que supera su ingreso anual, es decir, cerca de los 17.000 € y así con muchos más objetos. Cosas que la empobrecen diariamente, porque superan su capacidad económica y por desgracia, su estado anímico acaba pagando las consecuencias (ansiedad, angustia, mal humor o depresión).
Esto sería por la parte económica, pero es que la emocional tampoco se queda atrás, también sufre de lo lindo. Un ejemplo lo encontramos en las redes sociales, donde parejas sentimentales que ya no están enamoradas o incluso, que se odian, se escriben palabras románticas y llenas de sentimientos positivos. Es gente que está aparentado un estatus social o cualquier otra condición y tiene que mostrar al resto de la sociedad que es feliz. Por lo tanto, teniendo todo esto en cuenta, sólo tendríamos que hacer las cosas porque nos apetece y no para ser igual que los demás.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


