
El masoquismo sexual
Feb 25, 2025La persona masoquista tiene la necesidad de sentirse humillada y maltratada emocionalmente y en muchas ocasiones, también físicamente. Es la necesidad de sentir dolor, pero igualmente, dependiendo de la persona, también lo siente infringiéndolo a su pareja, porque combina el sadismo con el masoquismo y, por lo tanto, es sadomasoquista. Así pues, podríamos hablar de dos grupos diferentes dentro del sadomasoquismo, el activo y el pasivo. El primero es cuando la persona siente placer infligiendo el dolor porque se siente poderosa y tiene el control sobre la otra persona. Por su parte, el pasivo, es cuando quiere ser la víctima y se deja hacer de todo, pero en ambos casos, tienen el control de la situación y saben cuándo parar. En este caso, estoy hablando de un comportamiento sexual consensuado entre ambas partes y no del trastorno en sí mismo.
Cuando es el segundo caso, la persona pierde el control y desgraciadamente, en muchas ocasiones la situación deriva en la muerte o por lo menos, en lesiones físicas o psicológicas de por vida. Pero, antes de continuar y para entender mejor este comportamiento, hay que decir que forma parte de las parafilias y esto son comportamientos sexuales donde el orgasmo o el placer se consigue más allá de los genitales. Es todo el contexto que engloba el acto sexual y va desde recibir insultos a ser golpeado, la cuestión es sentirse maltratados y no importa cómo. Entonces, cualquier conducta denigrante es aceptada por la persona, como por ejemplo querer que se defequen u orinen sobre ella y si además, lo hacen de manera agresiva, el placer se dispara.
Igualmente, también le excita interpretar roles diferentes al suyo, a pesar de que al final acaba practicando sexo como siempre, porque no hace nada de diferente, no innova, pero el hecho de cambiar de personaje y meterse en su piel, le provoca sensaciones placenteras. Así mismo, y retomando el masoquismo, la persona se excita siendo humillada porque en la gran mayoría a veces, es una persona autoritaria, ordenada, respetuosa, trabajadora, responsable, etc. y el hecho de perder momentáneamente el control, la satisface sexualmente. Es decir, es como si saliera de su rol social y como tal, también de su manera de ser. Puede dejar de tomar decisiones y dedicarse únicamente a obedecer órdenes y cuanto más contrarias a su personalidad sean, más se excita.
Entonces, cuando se ve acorralada, esposada, amordazada, o privada de libertad, su mente se inunda de ideas perversas y sensaciones mezcladas entre el miedo y la alegría. Una combinación que le provocan una excitación abismal y es cuando quiere culminarlo practicando el acto sexual, la penetración. Explicado de otro modo, todo este conjunto de conductas (comportamiento masoquista), es cómo para el resto de la gente, los preliminares sexuales. Pero, sólo que, además de tocarse y mirarse, necesitan añadir el maltrato para sentir placer. Para estas personas, el acto sexual en sí mismo es secundario y, por lo tanto, si no va acompañado del sentimiento de desprecio, es insuficiente.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


