
El control coercitivo en la pareja sentimental
Sep 16, 2026
Antes de nada, hay que entender y aceptar que el amor no es control y, por lo tanto, todo lo que sea condicionar al otro para que se adapte a nosotros queda fuera de la ecuación amorosa. Así que si tu pareja o tú mismo estáis buscando el control de la relación, lo vuestro no es amor, es más bien la necesidad de mandar. Por lo cual, estáis buscando una relación de poder o una relación sumisa; donde la otra parte acepte sin más cualquier decisión que toméis. Por eso, conviene subrayar la diferencia entre ambos conceptos porque aunque parezcan similares, no los son dado que en una relación basada en el poder, la parte perjudicada aún estando en desacuerdo cede porque no le queda más remedio que hacerlo.
Sin embargo, en una de sumisión, la persona afectada entiende que su rol es aceptar cualquier comportamiento demandado y por ende, no se cuestiona nada y esto es precisamente lo que busca el control coercitivo. Conseguir que la otra parte se sienta obligada a hacer lo que se le exige, es decir, se le lava el cerebro para que modifique sus valores personales y los adapte a nuestras exigencias. Por consiguiente, ya que estamos hablando de la relación amorosa, el fin buscado es tener a alguien a nuestros pies, que nos quiera bajo cualquier circunstancia. En definitiva, el sujeto que se comporta así, suele ser psicópata y disfruta teniendo a su pareja constantemente bajo control, la confunde con su mascota.
Quiere a alguien obediente y que al llegar a casa después de pasar el día fuera, lo reciba con alegría y esto a cambio de una simple sonrisa o caricia. Ahora, también hay que decir que esto lleva tiempo conseguirlo y suele empezar por la infravaloración y el aislamiento social de la víctima. Por parte del primero, se la menosprecia en público con comentarios despectivos y en el hogar se le echa en cara que no sabe hacer las tareas domésticas. Después, pasado un tiempo se la priva de relaciones externas (familiares y amigos), se le pregunta para qué necesita estar con más gente si estando en casa ya tiene todo lo necesario.
Definitivamente, es psicología inversa porque es una pregunta disfrazada de obligación, y está enfocada a que la víctima tome la iniciativa de alejarse voluntariamente de su entorno. Por consiguiente, para no caer en esta trampa, jamás hay que dejar de hacer lo que nos aporta bienestar por complacer al otro porque, el amor es una cuestión de paz interior y alegría simultáneamente. Así que, si estás enamorado, pero no sientes paz interior, calma, alegría o motivación por hacer cosas, siento decirte que eso no es amor, sino más bien, dependencia emocional y estás entrando en el juego del otro.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


