La teoría de las ventanas rotas y nosotros mismos

La teoría de las ventanas rotas y nosotros mismos

Nov 10, 2024 0 Por Omar El Bachiri

Esta teoría defiende que si estamos en un ambiente sucio, abandonado o destruido, nos comportamos en consonancia con él. Es decir, si estamos caminando por una calle sucia, descuidada, abandonada, no nos dará vergüenza tirar cualquier cosa al suelo: papeles, colillas, chicles masticados, etc. no nos preocupa porque nuestra basura pasa desapercibida. Por el contrario, si estamos en lugar limpio, ni se nos pasa por la cabeza hacerlo, porque lo encontramos incoherente y no queremos romper la armonía del paisaje. Por lo tanto, buscaremos papeleras donde tirar nuestra basura y el chicle, incluso, nos lo tragaremos antes que tirarlo al suelo.

Explicado brevemente y de otro modo, nos mimetizamos con el ambiente, por lo tanto, si queremos ciudadanos responsables y que no destruyan el mobiliario urbano, primero tenemos que crear un ambiente facilitador. Esto significa reducir la tolerancia a los delitos menores y a los actos vandálicos y de este modo, los delincuentes se lo pensarán dos veces antes de actuar y como tal, el resto de la sociedad como verá la delincuencia reducirse drásticamente, o que no aumenta, se sentirá mejor e inevitablemente, irá en la misma sintonía. Así pues, viendo cómo el ambiente social y urbanístico nos condiciona a la hora de comportarnos – ¿qué nos hace pensar que en el ámbito personal no funciona del mismo modo? –.

Es una realidad, que si somos gente negativa, amargada, prepotente, maleducada, etc. únicamente se nos acercará gente con los mismos conceptos, pero, aun así, hay quién se sorprende y quiere estar con alguien educado, responsable, empático, alegre, optimista, etc. Tenemos que entender que nuestro comportamiento es el reflejo de nuestra personalidad, es como si fuéramos una ciudad y quisiéramos que la gente viniera a instalarse. Si estamos sucios; descuidados físicamente, nos faltan dientes, hablamos vulgarmente, etc. es coherente recibir gente con las mismas características, gente acostumbrada a vivir en los suburbios y como tal, seremos una ciudad destinada a la ruina, o sin opciones a prosperar.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor