
Vivir según nuestros pensamientos
Ene 18, 2025Cierto que la felicidad se consigue uniendo el pensamiento con el comportamiento, pero, siempre y cuando sean pensamientos optimistas o por lo menos, neutros. No podemos esperar ser felices interpretando la realidad desde una vertiente negativa o catastrofista. Por lo tanto, es indispensable tener un filtro para los pensamientos y así, poder separarlos entre positivos, negativos y neutros (indiferentes). Este filtro es el que explica por qué hay gente que aun viviendo las mismas experiencias, interpreta las situaciones de manera diferente y consecuentemente, también tiene sensaciones y sentimientos opuestos.
A modo de ejemplo, fijémonos en los nacionales de un mismo país y veremos que a pesar de tener todos el mismo pasaporte y las mismas oportunidades académicas o laborales, hay quién las aprovecha y quién hace caso omiso de ellas. Es decir, desde fuera todos parecen iguales, pero la realidad nos demuestra lo contrario, que, dependiendo de los pensamientos de cada uno, actúan de una forma o de otra. Por lo tanto, la cuestión radica en saber cambiar las situaciones conflictivas o perjudiciales, aunque sean negativas. Resumiendo, estoy hablando de la resiliencia y de la actitud tomada frente a las situaciones desagradables.
La resiliencia es la capacidad de salir ilesos de las situaciones desagradables, lo pasamos mal, pero una vez lo hemos superado, volvemos a ser los de antes, no sufrimos ningún trauma. Por su parte, la actitud es el conjunto de maneras de hacer y de pensar que tenemos y que inevitablemente, condicionan nuestra adaptación al medio ambiente en el que interactuamos. Si es negativa, seguro que nos la dificulta y, sin embargo, si es optimista, nos la facilita por completo.
Con lo cual, frente a cualquier situación desagradable siempre tenemos las dos opciones, interpretarla negativamente y permitir que nuestro cerebro se inunde de pensamientos catastrofistas o a pesar de interpretarla de manera negativa, no permitimos que condicione nuestro cerebro, porque transcurridos unos minutos, giramos la tortilla de lado. Gracias a ser resilientes y a nuestra actitud optimista hemos aprendido que nada es eterno y por ende, intentamos aprender algo del malestar que estamos viviendo porque sabemos que más tarde seguramente, nos servirá para progresar dado que, muchas situaciones se repiten. (el desamor, las discusiones, las frustraciones, etc.)
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


