
No quiero opinar y menos aún, discutir
Feb 25, 2025En muchas ocasiones cuando nos preguntan, pero no queremos dar nuestra opinión, ya sea por no ofender, o porque simplemente, no nos apetece, hay unas cuantas palabras que podemos decir para salir del apuro. En este artículo dejaré seis contundentes porque suenan como afirmativas o exclamaciones y paralelamente, no son ofensivas:
– Ajá, ya ves, ya te digo, sé tú mismo, tú verás y es lo que hay –. Así pues, digamos que estamos en el trabajo y alguien nos viene con un chisme sobre un compañero al cual apreciamos mucho y no queremos entrar en el trapo. No tenemos ganas de opinar sobre él y menos aún, de discutir con el chismoso, así que le contestamos de manera indiferente porque tampoco queremos que nos deje de lado, trabajamos ocho horas diarias juntos y no es plan estar enfadados.
Así pues, nos dice: – ¿Has visto que Juan se ha cambiado de coche? – ¡Ajá! – ¿Y qué te parece? ¡Ya ves! – Si porque tampoco es que gane mucho dinero como para comprarse ese coche – ¡Ya te digo! – ¿Le preguntamos cómo lo ha hecho? – ¡Tú verás! – Vale y ¿Cómo le puedo entrar? – ¡Sé tú mismo! – ¿Y si no me lo quiere decir? – No pasa nada, ¡es lo que hay! – Y así podríamos estar toda la conversación, estamos llenando huecos con palabras vacías de contenido y por ende, jamás podrán ser utilizadas en contra nuestro.
Otro ejemplo lo tenemos cuando estamos con la pareja sentimental y nos pregunta por su aspecto físico o que si la queremos. Dos preguntas muy frecuentes y que según contestemos, nos tocará dormir en el sofá. En este caso, se trata de ser sutiles y decirle exactamente lo que desea oír y de esta manera, hasta ganamos puntos. Por un lado, la estamos complaciendo y por el otro, no perdemos tiempo en discusiones estériles, discusiones que no llevan a ningún lado.
Esto se llama no aceptar las consecuencias de las preguntas ya que, no siempre nos contestan lo que queremos oír y es que una pregunta cerrada únicamente, dispone de dos respuestas: la afirmativa o la negativa. Sin embargo, una abierta tiene varias respuestas, con lo cual, sería interesante aprender a preguntar. Digamos, en vez de preguntar si me quieres, es mejor preguntar, cuánto me quieres y así, la respuesta ya es afirmativa por sí misma.
Por ejemplo, cuánto del 7 al 10 y de esta manera también, nos ahorramos respuestas vacías de contenido, como serían: – ¡Ya ves si te quiero –, ¡Ya te digo que te quiero! – o incluso, la palabra mucho.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


