Prisioneros de nuestros impulsos

Prisioneros de nuestros impulsos

May 31, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Hay mucha gente con falta de control emocional o incluso, con una gran deficiencia, es surgir la emoción en cuestión y actuar sin pensar en las consecuencias. La persona no es capaz de parar a reflexionar antes de actuar, le urge realizar el comportamiento y estas conductas pueden ser beber alcohol, bebidas azucaradas, fumar tabaco, tomar drogas ilegales, automedicarse, comprar, comer, apostar dinero, etc. La toma de decisiones la tiene condicionada por el sentimiento de urgencia, necesita actuar inmediatamente, si no, el malestar emocional se apodera de ella. La euforia y el miedo dominan su comportamiento, no tiene un término medio y, por lo tanto, todo tiene que ser o muy bueno o fatal.

Si empieza a beber, no para hasta embriagarse; si empieza a fumar, no para hasta acabarse el paquete de cigarrillos; si abre un paquete de galletas, es incapaz de comerse sólo una o dos, tiene que comérselo entero; si se encuentra en una situación conflictiva, actúa huyendo o confrontándose de manera excesiva; etc. su intención es reencontrar la calma como sea y por la vía más rápida. Resumiendo, es un comportamiento autodestructivo, porque la persona vive constantemente con remordimientos de conciencia dado qué, sabe que no se comporta como querría realmente. En vez de tener un comportamiento centrado en disfrutar, lo tiene enfocado en solucionar el malestar surgido en sus interacciones sociales.

Incluso, hay quién se comporta agresivamente, insultando o golpeando porque no es capaz de controlarse, la magnitud de la emoción en cuestión lo supera y en vez de parar y buscar una alternativa para solucionarla, se deja llevar por ella. Hay que decir también, que es una falta de voluntad y ganas de esforzarse, porque igual que ha aprendido a comportarse impulsivamente, también lo puede desaprender. Exceptuando eso sí, la adicción al alcohol, al tabaco, a los medicamentos y a las drogas ilegales, porque en estos casos estamos hablando de un cerebro enfermo y, por lo tanto, es un tema aparte.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor