Trabajo, dinero y bienestar

Trabajo, dinero y bienestar

Jul 14, 2025 0 Por Omar El Bachiri

La palabra trabajar, económicamente significa intercambiar tiempo por dinero, y únicamente por sentido común, más dinero tenemos o menos nos cuesta conseguirlo, menos tendríamos que trabajar. Esta definición tiene que quedar clara, porque hacer las tareas del hogar o para nosotros mismos, también es trabajar, pero no estamos remunerados económicamente. No es igual pintar nuestro piso que el de alguien más, porque la segunda opción está destinada a ganar dinero, pero, aun así, requiere los mismos recursos mentales y materiales. Entonces, en el artículo me centro en la vertiente económica del trabajo, hacerlo para ganar dinero y así, vivir como lo deseamos o como mínimo vivir en el bienestar. Hay que matizar que el bienestar está directamente relacionado con el dinero, con el poder adquisitivo y, por lo tanto, más tenemos, mejor y más tranquila es nuestra vida.

Pero igualmente, trabajar también es una manera de pasar las horas y un ejemplo lo encontramos en su adicción o en la gente que se refugia en él y prefiere estar más horas trabajando, que haciendo cualquier otra cosa. Puede teletrabajar y no dedicar ni dos horas diarias a su familia o puede tener un trabajo convencional y pasar más tiempo en la empresa que en su propia casa. Entonces, todos tenemos motivaciones diferentes para trabajar, y por eso mismo, no todos lo hacemos por dinero dado que, hay gente millonaria que trabaja. Igual que también hay gente que gana mucho dinero en la lotería y continúa yendo cada día a su trabajo, no quiere dejarlo porque es la base de su salud mental. Trabajando mantiene la higiene del sueño, unos hábitos y costumbres que le facilitan la vida y sobre todo, le dan sentido a su existencia.

Pero, salvo esta minoría, ciertamente, la mayoría de la población mundial dejaríamos de trabajar, porque lo hacemos precisamente por este motivo, conseguir dinero. De otro modo nos es imposible hacer frente al coste de la vida, tenemos que pagar impuestos y sobrevivir. Pero, aun así, una vez ganamos la cantidad de dinero necesaria para cubrir las necesidades básicas y las de placer, ganar más, no es ninguna motivación para hacer horas extras o adquirir más responsabilidades laborales (subir de rango en la empresa). En este caso, nos decantamos más por la economía emocional, por el ambiente laboral o por tener una mejor calidad de vida. Poder compaginar el horario laboral, con nuestras actividades de ocio, las de placer, las que nos llenan como seres humanos (familia, deporte, amigos, etc.)

Sea compartir momentos agradables con los demás, es decir, socializar o simplemente disfrutar de nuestra soledad, estar tranquilos haciendo nuestras cosas personales. Después y en lo referente a la economía emocional, esta hace referencia a las palabras, gestos y pequeños detalles por parte de la dirección que se traducen en confianza, calma y alegría en el empleado. Se siente valorado y percibe que su tarea tiene sentido y, por lo tanto, se siente como uno más del grupo laboral, todo y sabiendo que no es imprescindible, pero aún así, la dirección le tiene afecto y lo cuida.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor