
Nadie es mejor que nadie, todos hacemos falta
Jul 12, 2025Viviendo en sociedad ha de quedar claro que, la competición es más contraproducente que beneficiosa dado que, todos dependemos de todos para sobrevivir y más, si lo queremos hacer en armonía. Si queremos una sociedad altruista y guiada por el respeto y el orden, tenemos que entender y aceptar que hay roles a seguir y que cada uno de entre nosotros, escogerá uno diferente. Así pues, es tan importante el de barrendero, como el de presidente del estado, la única diferencia que hay entre ambos, además de la remuneración económica recibida anualmente, es la capacidad de gestión, de tener la destreza para gobernar y liderar un país. Con esto quiero decir, que si dos personas tienen la misma empatía, formación académica y el mismo nivel académico, las dos son aptas para desarrollar cualquiera de los dos roles.
Únicamente las ganas de vivir de una determinada manera marcarán la diferencia en el momento de luchar por uno o por el otro y matizo en luchar, porque siempre hay más demanda que oferta. Por lo tanto, ser barrendero, mecánico, vendedor, camarero, deportista, político, policía, abogado, bombero, profesor, etc. socialmente tiene el mismo valor, sólo que, según el lugar donde residamos, lo interpretaremos diferentemente. Dependerá mucho de los hábitos, costumbres y creencias de nuestro entorno más próximo, de cómo nos han educado y de qué valores sociales hemos adquirido y defendemos. Esto es así, porque cuando vemos a la persona fuera de su rol social, la tratamos de tú a tú dado que, no la consideramos mejor que nadie, es igual que nosotros.
Así pues, antes de sentir lástima por un mismo o vergüenza por nuestro oficio o nivel académico, es más productivo centrarnos en el lugar donde residimos, porque el mismo trabajo o cultura general que tengamos, muchas veces no es valorado del mismo modo. Según dónde vivamos y en qué ambiente social nos movamos, seremos respetados y valorados, porque el trabajo, además de venir acompañado del sueldo, a menudo, también proporciona cierto estatus social, igual que la inteligencia y el hecho de saber comportarse (hablar y conducta no verbal).
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


