El placer de no hacer nada

El placer de no hacer nada

Oct 16, 2025 0 Por Omar El Bachiri

En italiano suena más bonito y quiere decir exactamente lo mismo, “Il dolce far niente”, es la capacidad de disfrutar del tiempo muerto. Pero, para que paralelamente tampoco sea un problema a largo plazo, tenemos que aprender a recompensarnos. Es decir, para disfrutar de no hacer nada sin sentirnos culpables, primero tenemos que saber el motivo de por qué lo hacemos y no es más que para mantener un buen estado de salud mental. Esto es así, porque igual que se han creado las vacaciones y los días festivos para descansar y desconectar del trabajo, también tenemos que buscar un momento en el día para desconectar y no preocuparnos de nada. De estar tranquilos, con la mente enfocada en disfrutar del momento y hacerlo así, es más beneficioso para el organismo que coger dos semanas de vacaciones cada seis meses. Con esto quiero decir que, saber disfrutar de no hacer nada es un arte, y se traduce en el arte de no hacer nada y los beneficios, aparte de reflejarse en la paz mental, también lo hacen en los pensamientos, son más propensos al optimismo.

Por consecuencia, se nos facilita tanto la inspiración, como la creatividad, dando como resultado una mejor calidad de vida. Igualmente, no hacer nada tampoco significa estarse tumbados en el sofá, en la cama o sentados todo el día, significa más bien, disfrutar de los momentos en que no tenemos ninguna obligación a realizar. A modo de ejemplo, cuando estamos en el trabajo y hemos acabado antes de tiempo o mientras esperamos a que el superior nos diga qué hacer. También, cuando estamos en casa y la hemos limpiado en un tiempo récord y nos sobran unos cuántos minutos antes de pasar a otra cosa, o cuando los padres van a buscar los hijos a la escuela y aquel día, salen algo más tarde. Son momentos que no contábamos con ellos, pues, en vez de crearnos nuevas obligaciones, hay que aprovecharlos para no hacer nada productivo. Por ejemplo, entrar en las redes sociales, mirar un documental o serie televisiva en el móvil, hablar con la persona que tenemos al lado, leer, etc. Acciones que a pesar de no ser productivas, son beneficiosas mentalmente porque además de mantenernos distraídos, de una forma o de otra, también aprendemos nuevas cosas.

Es decir, disfrutar del no hacer nada, se podría resumir en tomarse un descanso de las obligaciones cotidianas y simultáneamente, también adquirir o mejorar nuestras aptitudes. Entender esto último es muy interesante para la gente ansiosa o inquieta, que no soporta estarse quieta, sin hacer nada porque piensa que está perdiendo el tiempo. Esta gente interpreta literalmente la frase: “el tiempo es oro” y lamentablemente, es incapaz de parar entre tareas, necesita que sean continuas, una detrás de otra y sólo para a descansar o a disfrutar cuando está cansada y no puede más. Es decir, cuando se vuelve una obligación y es que en su mente no hay espacio para el tiempo improductivo, y además, tampoco es capaz de disociarlo. Si aquel momento es para facturar, comprar, limpiar, etc., no puede utilizarse nunca para otro fin, como por ejemplo, de ocio o de tranquilidad a pesar de haber llevado a cabo la tarea en cuestión. Es decir, después haberla terminado es incapaz de no buscar otra, necesita estar constantemente en movimiento.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor