
¿Envidiar o admirar?
Oct 22, 2025Son dos sentimientos muy parecidos, sólo que el primero genera malestar y el segundo, por el contrario, genera bienestar. Pero igualmente, hay una manera muy sencilla de eliminar el sentimiento de envidia rápidamente e incluso, dependiendo cómo, puede transformarse en admiración. El factor clave que nos ayudará a eliminarla es conociendo el esfuerzo que la persona envidiada invierte en conseguir vivir de ese modo. Quizás envidiamos su aspecto físico, su inteligencia, sus estudios académicos, su posición social, su manera de ser, su trabajo, su dinero, sus posesiones, etc. Entonces, si somos conscientes del esfuerzo mental o económico que requiere ser de este modo o tener estas cosas, quizás deja de interesarnos. Es posible que esta persona entrene una hora diaria; gaste más de doscientos euros mensuales en productos de belleza y en peluquería; lleve una dieta alimentaria bastante estricta; trabaje más de sesenta horas semanales; deje de comer para poder pagar los préstamos bancarios; haga inversiones para conseguir más dinero; estudia y trabaja paralelamente; etc..
Hay muchos factores determinantes detrás de las conductas de cada uno y no siempre van en consonancia con nuestra manera de ser. Quizás la persona hace ejercicio físico regularmente porque está acomplejada, enferma o simplemente, porque le aporta bienestar. Igual que sus posesiones, quizás basa su felicidad en tener cuantas más cosas mejor o todo lo contrario, se dedica a invertir. Compra a un precio reducido para volverlo a vender más caro y así con cualquier otro ejemplo. El placer y el malestar mental son subjetivos y, por lo tanto, no todos tenemos los mismos motivos para hacer las cosas y como tal, tampoco estamos dispuestos a dedicar el mismo tiempo y dinero para conseguirlas. No todos buscamos el placer del mismo modo: hay quien lee, dibuja, pesca, caza, hace ejercicio físico, viaja, ve televisión, entra en las redes sociales, etc.
La cuestión es que, si vemos que el esfuerzo requerido para conseguirlo no nos compensa, automáticamente, desaparece la envidia porque no le encontramos sentido a dedicar tantas horas. Ahora, si nos gusta su manera de hacer las cosas y encontramos coherente el esfuerzo invertido, la situación cambia por completo, porque la estamos admirando y queremos ser cómo ella. Entonces, la siguiente acción a realizar es preguntarle cómo lo hace y seguir sus pasos, vivir igual que ella y frecuentar los mismos lugares para poder tener las mismas sensaciones. Es decir, estamos hablando de la motivación o coloquialmente hablando, de la envidia sana, cuando nos alegramos por los aciertos de la otra parte, pero nosotros, no podemos estar tan bien como ella. Conocemos nuestros límites y somos conscientes de que por mucho que queramos ser o hacer igual que ella, nos es imposible. No todos tenemos la capacidad, la paciencia, el valor, o los medios económicos necesarios para vivir igual que la parte envidiada, pero, seguro que si los tuviéramos, actuaríamos de la misma manera.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


