Discutir no siempre es la mejor opción

Discutir no siempre es la mejor opción

Sep 18, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Cualquier discusión comporta un gasto energético y esto, vendría a ser el gasto emocional. Funciona igual que la bolsa de valores, pero aquí invertimos las emociones, como por ejemplo: invertimos la rabia o la alegría y nos da sus beneficios. Podemos sentir calma o euforia, pero, hay que tener en cuenta que es bidireccional, funciona del mismo modo para la otra parte, sólo que en sentido opuesto. Es decir, si a nosotros nos genera bienestar, a ella, le genera malestar y por eso mismo, hay que vigilar mucho con quién empezamos una discusión dado que, podemos malgastar la energía porque muchas veces, la otra parte discute por cualquier cosa con tal de tener la razón.

Y además, el objetivo de entrar en una discusión siempre tiene que ser salir beneficiados, si no, no tiene sentido dejar la energía, por lo tanto, primero tenemos que cuestionarnos qué tenemos qué perder o ganar. Por ejemplo, si nos quieren sacar un derecho, está claro que discutiremos, o del mismo modo, si vemos que discutiendo conseguimos algún beneficio extra, también lo haremos. La cuestión es no gastar la energía estérilmente, que no nos aporte ningún beneficio, porque puede evaporarse o que se la quede la otra parte. Ella está interesada en discutir por el motivo que sea y se esfuerza en adentrarnos en la discusión, pero a nosotros no nos beneficia de ningún modo, así pues, no tiene sentido entrar.

Por eso mismo, es vital saber cuándo discutir dado que, podemos acabar agotados mentalmente, es decir, metafóricamente hablando, nos quedamos sin dinero porque hemos hecho una mala inversión económica. Las emociones invertidas no han dado lugar a los sentimientos deseados y lamentablemente, el malestar se apodera de nuestro estado anímico y este, va destruyendo poco a poco todo el organismo, los dolores de cabeza, el insomnio y la ansiedad acaban formando parte de nuestra personalidad, estamos pagando un precio muy elevado por un beneficio inexistente. Estamos dedicando una parte de nuestras veinte cuatro horas a alguien que no lo agradece o que simplemente, no lo tiene en cuenta.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor