Educar a un hijo con altas capacidades intelectuales (superdotado)

Educar a un hijo con altas capacidades intelectuales (superdotado)

Feb 2, 2025 0 Por Omar El Bachiri

El artículo podría resumirse en potenciar la inteligencia emocional del hijo superdotado. Luego, paralelamente, los padres tienen que tratarlo según su edad cronológica y no biológica, porque esta segunda está desfasada. En el fondo, por muy inteligente que sea, no deja de ser un niño y, por lo tanto, se le tiene que obligar a interactuar con niños de su misma edad, aunque no quiera. Es decir, a pesar de tener conversaciones interesantes con los adultos, su parte cognitiva necesita estar en contacto con gente de su edad cronológica y básicamente, es para jugar y también, para aprender a negociar entre iguales.

Para aprender a afrontar la frustración cuando sienta que la situación es injusta y de manera inevitable, su umbral al malestar se verá incrementado. De este modo, es como aprenderá a socializar y no sentirse desplazado y en parte, será porque sus amigos, verán que no es un genio en todo y que muchas veces, lo superarán. Igualmente, él también agradecerá ser superado en algunas materias escolares, porque puede tener memoria fotográfica o una mente prodigiosa y dominar la ciencia, pero, por el contrario, no tener aptitudes para el dibujo, la música o el deporte. Con lo cual, inevitablemente, formará parte del grupo de alumnos no aptos en estas asignaturas y sin querer, mantendrá relaciones sociales con gente igual a él, porque querrá aprobar-las.

Pero – ¿cómo podemos saber si alguien tiene altas capacidades intelectuales? – Pues si obtiene un coeficiente intelectual (QI) igual o superior al 130, podemos empezar a sospecharlo. Esto no significa que sea superdotado, sino, que está en la franja más probable dado que, el 65% de la población mundial está entre el 85 y el 115. Igualmente, también hay que entender que, si con cinco años ya domina las matemáticas, la química o se sabe de memoria todas las capitales del mundo, es lógico que se aburra en clase, porque su idea es asistir para aprender y no lo hace y, por lo tanto, considera ir a la escuela una pérdida de tiempo.

Entonces, hay que hacerle entender que, a la escuela, no se va únicamente a aprender, sino, también a socializar y así, adquirir y potenciar la inteligencia emocional y la empatía, dos factores claves para conseguir nuestros propósitos. Esto tiene que quedarle claro, porque por muy genio que sea, una vez somos adultos las reglas de la vida cambian por completo y sobre todo, las del mercado laboral y sin herramientas cognitivas eficaces, la cosa puede complicarse mucho. La ansiedad y la depresión están a la orden del día.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor