El amor y el desamor

El amor y el desamor

Oct 12, 2024 0 Por Omar El Bachiri

Nos enamoramos por muchos motivos, pero, sin embargo, nos desamoramos básicamente por dos: la desilusión y la distancia. El primero es cuando la persona amada nos desilusiona con su comportamiento y como tal, dejamos de confiar en ella o dejamos de admirarla y el segundo, es cuando la persona se aleja de nosotros comportamentalmente. Deja de ser tan próxima, poco a poco se va perdiendo la comunicación y la relación se va apagando, el feeling va despareciendo. Aunque la tengamos al lado, sus comentarios o su indiferencia hacia las palabras que le decimos o las cosas que hacemos provocan que abandonemos cualquier acto que nos ilusione compartir con ella: salir a cenar, a pasear, a tomar algo, viajar, etc.

Aun así, la desilusión se lleva el gordo, porque comporta un conjunto de emociones y sentimientos que condicionan por completo nuestro comportamiento. Aunque pasen muchos años desde la ruptura, sólo con pensar a retomar la relación, nuestro cerebro nos recuerda los sentimientos desagradables que vivimos. Desgraciadamente, hemos quedado condicionados y salvo que hayamos cambiado o modificado nuestros valores, se nos hace imposible regresar con la persona. Igualmente, si no somos capaces de confiar en la pareja, estamos destinados al fracaso amoroso y, por lo tanto, ya desde buen principio sabemos que la relación no funcionará, pero paralelamente, también hay gente que prefiere sufrir antes de que estar sola.

Así mismo, la pérdida de admiración también es un condicionante porque nos damos cuenta de que vivíamos en una mentira. La persona se había inventado una historia para conquistarnos y como en cualquier mentira, la falta de innovación provoca la caída de la mascarilla y su realidad no nos gusta porque no es quien pensábamos. De repente dejamos de compartir las mismas aficiones, placeres y maneras de pensar, dando como resultado estar con alguien que tiene una visión de la realidad bastante diferente a la nuestra. Así pues, vemos que la relación ha cambiado de rumbo y es mejor ponerle punto final.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor