El lujo y los caprichos se pagan al contado

El lujo y los caprichos se pagan al contado

Mar 29, 2026 0 Por Omar El Bachiri

No es lo mismo hacer un viaje o comprar un vehículo por placer, que por necesidad, cuando es por la primera opción se trata de un capricho o porque creemos que nos lo merecemos. Sin embargo, cuando lo necesitamos para conseguir un objetivo en concreto o porque sin él, se nos dificulta mucho nuestro modo de vida es algo que no podemos postergar en el tiempo. Con esto quiero decir que, la necesidad empuja a endeudarse porque el objetivo a conseguir es sobrevivir o superar ese mal momento. No disponemos del dinero necesario y nos vemos en la obligación de acudir al financiamiento porque por suerte, hay empresas que se dedican a ello, a ayudarnos a solventar los problemas económicos. Por lo tanto, estamos hablando de inteligencia financiera y la persona que paga sus caprichos o lujos a plazos, está claro que carece de ella, ya que está pagando con un dinero que no tiene, porque da por hecho que su fuente económica jamás desaparecerá o se verá alterada. Cree que siempre va a estar ingresando la misma cantidad de dinero o incluso en ocasiones, está convencido de que va a aumentar.

Por otro lado, todos somos conscientes que el dinero prestado hay que reembolsarlo con intereses añadidos y raramente bajan del 10% anual, a no ser que sea la hipoteca de una vivienda. Es decir, la necesidad aun tratándose de un gasto económico, también es una inversión mental, porque no hacerlo, nuestro modo de vida puede deteriorarse o simplemente, no mejorar. Por su parte, en la segunda opción, la palabra inversión no existe y únicamente tenemos el gasto económico porque el sujeto se ha creado una necesidad irreal, pero no satisfacerla es tan perjudicial como la auténtica. El sujeto no está cómodo en su clase social y cree que por tener un vehículo caro, joyas o cualquier otro objeto de valor, automáticamente ya está en una superior. Está claro que no conoce el significado de los conceptos esfuerzo y balance económico, dos herramientas que explican a la perfección la cantidad de dinero que tenemos.

El esfuerzo económico se refiere al tiempo, a la cantidad de horas que tenemos que trabajar para conseguir lo que deseamos y el balance, se refiere a la cantidad de dinero que tenemos y la que debemos o también, la diferencia entre lo que ganamos y lo que gastamos. Con lo cual, si tenemos un vehículo que supera los 30.000 € y nos preocupa el precio del combustible, el cambio de ruedas, de aceite o cualquier revisión mecánica que le hagamos, significa que ganamos poco, o que su precio es demasiado elevado. Igualmente sucede si lo estamos pagando a cuotas, significa que está fuera de nuestro alcance dado que, cualquier vehículo que cueste eso o más, se paga al contado porque es un lujo o un capricho, no una necesidad. Si fuera la segunda opción, nos compraríamos uno que se ajustara a nuestro esfuerzo y balance económicos y el coste de su mantenimiento no nos preocuparía porque somos conscientes de que son necesarios, estamos invirtiendo, no gastando.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor