El miedo y la inseguridad

El miedo y la inseguridad

Sep 19, 2026 0 Por Omar El Bachiri

 

El miedo es una emoción básica e innata y, por lo tanto, es normal, lógico y sobre todo, sano sentirlo frente a situaciones que nos suponen un peligro. Sin embargo, la inseguridad es un sentimiento y surge a través de la experiencia de cada uno y lamentablemente, daña gravemente la autoestima y por ende, también nuestra autopercepción. Luego y la gran diferencia entre ambos conceptos es que el miedo es temporal y centrado exclusivamente a ciertos estímulos, situaciones u objetos (sangre, ruidos, reptiles, oscuridad, hablar en público, a lo desconocido, etc.) Por su parte, la inseguridad es generalista y como he escrito anteriormente, acaba perjudicando nuestra autopercepción y esto se traduce en un comportamiento inseguro y además, duradero en el tiempo, puede volverse un rasgo más de nuestra personalidad.

Así pues, el sujeto inseguro desconfía de todo y consecuentemente, su toma de decisiones se vuelve defectuosa porque deja de ser racional y se mueve más por las emociones y las sensaciones surgidas frente a las situaciones u objetos. Dicho de otro modo, generaliza los sentimientos surgidos frente a momentos desagradables, con lo cual, ante la mínima amenaza revive el mismo malestar sin tener en cuenta el riesgo real. Con esto quiero decir que no es lo mismo perderse en una ciudad en la otra parte del mundo, que hacerlo en la que tenemos a cien quilómetros escasos, o tampoco es lo mismo defender nuestra opinión personal frente a cien personas que hacerlo frente a cinco.

Por lo tanto, el ambiente o lugar puede ser muy seguro y aun así, tener miedo o, por el contrario, ser un ambiente o lugar inseguro y no tener miedo porque dependiendo de nuestras experiencias, de cómo hemos afrontado anteriormente hechos similares, así nos sentiremos ahora. Es decir, si hemos salido airosos por muy mal que nos haya ido; si hemos visto que no es para tanto, que simplemente es miedo frente a lo desconocido; etc. Estas experiencias son las que van a condicionar nuestra autoestima, la van a potenciar o dañar, según las interpretemos y a partir de aquí es cómo calibraremos la realidad.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor