Gastar más de lo que ganamos

Gastar más de lo que ganamos

Ene 14, 2026 0 Por Omar El Bachiri

Gastar más dinero del que ganamos anualmente es literalmente un suicidio económico, es dinamitar nuestro futuro. Estamos hipotecando nuestro modo de vida porque quizás, el presente sea fantástico, pero en cuanto lleguen las facturas, el estado anímico cambiará de golpe, con lo cual, es mejor vivir al día o ahorrando una parte de los ingresos. Es decir, si creemos que no tenemos futuro o que jamás enfermaremos, vivir al día es una decisión acertada dado que no tenemos más preocupaciones que las del momento. Sin embargo, si creemos que hay un mañana o que nuestra fuente de ingresos no es eterna, ahorrar es una decisión acertada también.

No obstante, cuando no tenemos en cuenta ni el futuro, ni la posibilidad de enfermar o la pérdida de nuestra fuente de ingresos, es cuando vivimos gastando más de lo que ganamos. Igualmente, este comportamiento viene condicionado por tres maneras diferentes de pensar pero con un factor común: una carencia emocional y el hecho de comprar, la suple. Así pues, la primera es la incapacidad de controlar la impulsividad y la segunda, es más bien querer aparentar un estatus social que no tenemos. Quien se comporta de esta manera está delegando su felicidad o estado anímico en la opinión de los demás, en sus comentarios y miradas. Se cree superior a la gente de su misma clase social simplemente por tener más objetos o aparentar un estilo de vida diferente. Luego, tenemos la tercera manera de pensar y esta viene relacionada directamente con la autodecepción.

Es cuando la persona se gasta el dinero con el fin de complacer a los demás o aliviar la culpa, se siente mal por algún acto que ha cometido y cree que el dinero lo puede solventar. Esto último lo podemos ver en las discusiones de pareja, cuando uno de los dos cónyuges tiene un comportamiento poco acertado e intenta compensarlo gastando dinero. También lo vemos en la compra de regalos para los hijos, cuando los padres intentan compensar su ausencia con el dinero. Se sienten culpables por ello y llenan al hijo de objetos innecesarios pensando que los querrá más o que los verá como buenos padres, o por lo menos, no como malos o despreocupados.

Dicho esto, imaginemos comprar condicionados por las tres maneras a la vez, cuando la persona es impulsiva, quiere aparentar y también agradar a los demás. Así que, cuando conocemos la carencia emocional de alguien, entendemos su comportamiento, por eso mismo es tan importante el marketing en las ventas de los productos. En ocasiones, compramos más por la publicidad que se ha hecho de ellos, que por su necesidad inmediata y esto lo vemos en los productos del hogar: muebles, electrodomésticos, vajillas, mantas, sábanas, toallas, etc. Utensilios que ya poseíamos y aunque teníamos en mente cambiarlos, tampoco nos urgía hacerlo tan pronto, pero la visita de alguien o la idea de que nos hacía falta, nos indujo a comprarlos.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor