La disfemia, la tartamudez

La disfemia, la tartamudez

Feb 14, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Estamos hablando de un trastorno verbal, de una dificultad en la comunicación y no de una enfermedad. Por lo tanto, aunque parezca grave, no lo es tanto porque siempre que no esté vinculado a los nervios o a un trauma emocional, yendo al logopeda, la situación mejora bastante. Aquí trabajarán su disfluencia verbal, se llama así porque el ritmo de las palabras se ve constantemente perturbado, a veces, la persona tiene dificultades para empezar una frase y otras, en decirla entera. Es decir, se ve incapaz de pronunciar la primera palabra o una vez ha empezado la frase, es incapaz de acabarla sin tener que repetir o prolongar las palabras o incluso hará pausas entre ellas y, por lo tanto, su ritmo no es continuo. Pero, en este artículo me centro en la gente que tartamudea sin motivos aparentes, ni está nerviosa, ni tiene miedo, pero, aun así, tiene dificultades para hablar y más cuando está eufórica.

El cerebro se inunda de emociones, de ideas y sensaciones y las ganas de expresarlas provocan el colapso verbal. Personalmente, creo que puedo aportar bastante, porque yo mismo tartamudeo, así pues, aparte de opinar como psicólogo, también lo hago desde la experiencia personal. En suma, la disfemia puede dividirse en tres grupos diferentes: la disfemia tónica, la clónica y la mixta. Entonces, la primera consiste en el bloqueo verbal en el momento de empezar a hablar; la segunda, por su parte, consiste en una leve contracción muscular que provoca la repetición de las letras o sílabas. Finalmente, la tercera, ya lo dice su propio nombre, es la mezcla de las otras dos anteriores.

Después y retomando el colapso verbal, se nos dificulta la expresión verbal porque la disfemia tónica nos imposibilita pronunciar la palabra y es cuando buscamos sinónimos, palabras que no nos cuestan pronunciar. Así pues, en cuestión de segundos encontramos muchas diferentes, pero con el mismo significado. Igualmente, y mencionando la disfemia clónica, esta es más la respuesta a intentar pronunciar la palabra sin engancharnos, alargamos la primera letra o sílaba para así, poder pronunciarla. Pues, del mismo modo y con un efecto similar podemos usar la conducta no verbal, como por ejemplo: mover las manos o andar mientras hablamos, enfocar la mirada en un lugar determinado, etc.

Son conductas llamadas muletillas y nos pueden facilitar mucho la comunicación, porque nos marcan tanto la entonación de las palabras, como el ritmo de las frases, son como las comas y los puntos de la escritura. Nos dan la oportunidad de hablar más lentamente y de este modo, pensar en la siguiente palabra o frase. Dicho esto, quiero acabar aclarando que de momento se desconocen las causas que provocan la tartamudez, pero, en contrapartida, se sabe que son varios factores: un problema neuronal, un estado nervioso, un trauma emocional, la genética, etc. Es decir, que si uno de los progenitores sufre disfemia, hay muchas probabilidades de que el hijo también tenga.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor