El complejo de inferioridad

El complejo de inferioridad

Feb 18, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Este complejo no es más que un sentimiento de insuficiencia y la persona que lo sufre se siente inferior a los demás y como tal, condiciona una parte de su vida y en muchas ocasiones incluso, puede llegar a quedar trastornada. Con lo cual, conviene matizar que en este sentimiento no hay emociones alegres, sino, todo lo contrario, la tristeza y el asco llevan la batuta. Por lo tanto, la persona se mueve condicionada buscando disimular su complejo o, por el contrario, inconscientemente, lo acentúa en su interacción social, como por ejemplo: siendo celosa, depresiva, angustiada, ansiosa, mentirosa, manipuladora, o incluso, agresiva. Con esto quiero decir, que si conocemos a alguien con un comportamiento similar, en vez de sentirnos mal por sus comentarios despectivos hacia nosotros, es mejor sentir pena hacia él.

No tiene sentido sentirnos mal por los comentarios de alguien enfadado consigo mismo y que utiliza su rabia para expresarse. Entonces, una vez entendemos su comportamiento, deja de afectarnos porque somos conscientes de que está hablando desde una realidad sesgada por su sentimiento de inferioridad. Así pues, digamos que está acomplejado por la talla de su pene o por el volumen o la forma de sus pechos. Si es una mujer, puede considerar que son grandes, pequeños o asimétricos, y cuando es un hombre, hará igual con su miembro. Entonces, se le dificultarán las relaciones sexuales y para no sentirse mal, o culpará a la otra parte del fracaso sexual o tendrá un comportamiento defensivo.

Luego, funciona exactamente igual cuando se siente inferior mentalmente (inteligencia), quizás siempre le han dicho que era alguien inculto o él mismo se sentía el menos listo de su grupo social y con el paso de los años, por muy inteligente que pueda ser, nunca lo descubrirá porque su comportamiento está enfocado en evitar las tertulias o discusiones intelectuales. Así pues, estamos viendo cómo es de perjudicial el sentimiento de inferioridad y la parte más curiosa, es que se adquiere durante la infancia. Una época en que todavía no pensamos objetivamente y por encima, nuestro grupo social es bastante reducido, pero, aun así, es nuestro mundo, y por eso mismo es tan condicionante. Igualmente, una explicación plausible para entenderlo es que las emociones, a pesar de no durar más de sesenta según, provocan sentimientos que por su parte, pueden perdurar toda la vida.

A modo de ejemplo, hay adultos de más de cuarenta años que han conseguido sus objetivos personales: haberse licenciado, aprendido cierto oficio, acumular cierta cantidad de dinero, ser propietarios de un piso, tener un aspecto físico magnífico, pero, aun así, vivir acomplejados, sintiéndose inferiores. Se han quedado estancados en la adolescencia y por mucho que los demás, les digamos que han triunfado o que están de lujo, no se lo creen porque las palabras o conductas negativas que recibieron todavía siguen vigentes en su cabeza. Viven en una espiral y su comportamiento está guiado por el sentimiento de inferioridad y, por lo tanto, viven en la carencia emocional, siempre deseando más.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor