
La ansiedad, el enojo y la depresión
Abr 24, 2025A pesar de que el origen de la depresión es multifactorial e incierto, la ansiedad y el enojo son dos factores comunes en ella. Por parte de la ansiedad, el problema surge porque es un estado continuo y, por lo tanto, llega un momento que el organismo se agota y para no enfermar, se desconecta de la mente. Deja de pensar y de razonar las situaciones dando como resultado la apatía y la desilusión, perdemos la capacidad de disfrutar de nuestros bienes materiales y de socializar. En consecuencia, nos alejamos mentalmente de nuestros seres queridos, porque aunque físicamente estemos con ellos, no interactuamos personalmente.
Nos aislamos y no es que queramos hacerlo, pero anímicamente no tenemos las fuerzas necesarias para contrarrestarlo, sólo queremos descansar. Después y referente al enojo, estamos enfadados con nosotros mismos, estamos resentidos por las decisiones tomadas dado que, no nos satisfacen. Por ejemplo, hemos podido dejar de lado la familia y las amistades para centrarnos en el trabajo o en el éxito personal y ahora que lo tenemos, nos damos cuenta de que no nos llena o a la inversa, hemos dejado de lado nuestra vida para priorizar la de los demás y tampoco estamos satisfechos. Entonces, estamos frustrados y en este sentido, no hay diferencia con el resentimiento, también nos discapacita para disfrutar de nuestro entorno.
Con esto quiero decir, que la depresión no es estar llorando todo el día o durmiendo la mayor parte de las veinticuatro horas, hay quién sonríe y se le ve alegre, porque es una enfermedad que se lleva por dentro. Los pensamientos son negativos a pesar de que el comportamiento parezca optimista, y por eso mismo, nos sorprende cuando nos enteramos de que tal persona se ha suicidado. Lo veíamos como alguien optimista, alegre y contento con su vida, pero interiormente estaba destrozado, se sentía vacío, no era capaz de disfrutar de su entorno. La apatía, la desilusión, la melancolía y el enojo eran los pilares que guiaban su estilo de vida y esto, se traducía en una guerra continúa para demostrar alegría exteriormente, la ansiedad pudo con él.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


