El rencor y el odio

El rencor y el odio

Abr 24, 2025 0 Por Omar El Bachiri

El odio de los hijos hacia los padres puede provocar la aparición de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) o cualquier comportamiento rebelde. Si los padres son muy pesados con el tema de la alimentación o el aspecto físico, los hijos sabiendo que esto les molesta, pueden dejar de comer o hacerlo más de la cuenta. Como no tienen herramientas cognitivas, ni materiales para enfrentarse a los padres, expresan su ira contra ellos mismos, es un comportamiento suicida, igual que los padres separados que agreden a los hijos únicamente para lastimar a la expareja. Están desesperados buscando una venganza, el rencor y el odio les sobrepasa y en un acto de impulsividad, utilizan a los hijos como medio para hacer sufrir a la otra parte.

Igualmente, estos dos sentimientos son un muro para poder ser empáticos, alegres y socialmente cordiales. La persona con una o ambas características vive amargada y centrada sólo en provocar el mal ajeno, a veces será contra alguien en concreto y en otras, contra el conjunto de la sociedad. Esto es así, porque igual que las emociones son innatas, los sentimientos por su parte, son estructuras trabajadas y condicionadas por nuestras creencias e interpretaciones de las situaciones, es decir, hemos aprendido a odiar y a tener rencor.

Nadie nace odiando a su vecino o teniendo rencor por un comportamiento recibido por la otra parte, así pues, se podría decir que surgen por una mala gestión emocional, se exagera la respuesta emocional a los estímulos externos. La situación conflictiva no era tan fuerte como para responder con la emoción de miedo, rabia, asco o tristeza, dado que, el rencor y el odio son una mezcla de algunas de estas emociones mencionadas ahora mismo y que, por cierto, son llamadas negativas. Hemos vivido una situación en concreto y nos hemos sentido engañados, perturbados, dañados, despreciados, infravalorados, etc. y a partir de aquel preciso momento, tenemos rencor o sentimos odio hacia quien nos lo ha provocado. Estamos frustrados porque la otra parte es un obstáculo para comportarnos como lo deseamos.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor