
Las emociones son inevitables, pero, los sentimientos son opcionales
Jun 12, 2025Comprendiendo esta frase, entenderemos por qué la misma situación a pesar de ser igual de emocionante para todos, no nos condiciona del mismo modo. Frente a la pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental, una mala inversión económica, etc. a todos se no caen las lágrimas o nos cambia el humor, pero no así, la manera de interpretarlo. Es decir, la reacción emocional es universal y a todos nos afecta por igual, sólo que a continuación, cada uno de entre nosotros le dará un significado, u otro. Es decir, el dolor es inevitable, pero, el sufrimiento, no obstante, es opcional y, por lo tanto, según nuestra manera de ser, reaccionaremos dramáticamente o con indiferencia, aceptando la realidad tal cual nos llega.
Con esto quiero decir que, los sentimientos se pueden trabajar y modificar según nos convenga y de este modo, decidir si una situación nos daña o, por el contrario, pasa desapercibida. Es decir, tenemos la opción de dejarnos llevar por las emociones, pero sin juzgar las situaciones. Podemos llorar, gritar, sonreír, tener vergüenza, etc. pero, actuar racionalmente y no guiándonos por los sentimientos surgidos (amor, bienestar, malestar, despreocupación, etc.). Estamos emocionados, pero hemos aprendido a ser proactivos y tenemos la capacidad de controlar los sentimientos, podemos disociarlos de las emociones. Por lo tanto, frente a la emoción de rabia o de tristeza, podemos decidir no acompañarlas de venganza o malestar y de este modo, evitar hacer cualquier locura. Un ejemplo sería el abandono de la pareja sentimental: podemos estar muy enamorados de ella y pensar que la relación va bien encaminada y de repente, nos dice que quiere la separación.
Pues, comprendiendo cómo funcionan los sentimientos, podemos no dejarnos guiar por ellos, dado que, por muy emocionados que estemos, el sufrimiento siempre es opcional por muy inevitable que sea el dolor. Hay que saber diferenciar el dolor físico del emocional, el primero es crucial para nuestra supervivencia porque nos indica que algo no va bien en nuestro organismo. Es una señal de alarma para actuar y solucionar el problema, por el contrario, el emocional, está más unido a nuestras creencias y maneras de interpretar las situaciones, porque una gran parte de su dolor viene de la dependencia adquirida y son los sentimientos de miedo o de frustración los que lo potencian. El miedo a estar solos, sin la persona amada o la frustración de no conseguir estar con ella son los causantes del sufrimiento.
Nuestra manera de pensar nos condiciona para poder actuar racionalmente y ver la realidad desde un punto de vista diferente, que no sea el abandono. Entonces, la cuestión es aprender a gestionar las emociones, comprender que son inevitables y que sólo revivir la situación traumática o volver a ver la persona amada, surgirán, pero no así los sentimientos. Estos pueden no presentarse si conseguimos cambiar la perspectiva de las situaciones, si modificamos nuestras creencias sobre los conflictos en cuestión.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


