
Trastorno de hipoactividad sexual
Sep 5, 2025Se denomina trastorno porque en un principio la persona no sufre ningún problema en mantener relaciones sexuales con su pareja, pero transcurrido un tiempo, el deseo sexual desaparece, así pues, para entenderlo mejor, primero defino la palabra deseo. Puede definirse como un impulso surgido de manera natural y espontáneamente, inducido por cualquiera de nuestros sentidos, como pueden ser la vista, el tacto, el olfato o el oído. Así pues, este trastorno se define como la ausencia de relaciones sexuales en la pareja, porque uno de los dos conyugue ha perdido la lívido y, por lo tanto, se desvanece el interés en cualquier actividad sexual.
Sin embargo, es muy curioso ver cómo lo recupera en cuanto se separa y cambia de conyugue, con lo cual, el principal motivo a cuestionarse, es si todavía existe amor hacia la pareja. Porque el amor sin sexo, siempre que no haya un problema médico que lo dificulte, no es amor. Será amistad, ternura, dependencia emocional, pero no amor, en contrapartida, sí que puede haber sexo con ausencia de amor. Así pues, una vez descartado la falta de amor, dos posibles motivos son la apariencia física y la manera de interactuar verbalmente. Cuando la pareja se abandona físicamente y se engorda o se adelgaza demasiado o ya no viste del mismo modo, pierde atractivo físico y esta realidad la viven muchas parejas.
Mientras son solteras cuidan su imagen, pero una vez están con alguien, la descuidan y la infravaloran. Le quitan su importancia, sin pensar que seguramente era uno de los motivos por los cuales la otra parte se acercó a ella. Cuando la persona se abandona, deja de ser la misma que era un principio, igual que las palabras utilizadas, si se cambian o dejan de usarse, la otra parte puede perder el interés porque ya no la motivan a actuar del mismo modo. En muchas ocasiones, la manera de decir las cosas y sobre todo, los sinónimos usados son los que marcan la diferencia entre la excitación y la indiferencia, así pues, son dos motivos a analizar en profundidad. El cómo nos vestimos y el cómo decimos las cosa.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


