
La pareja sentimental, el sexo y la comida
Feb 20, 2026Siempre que no estemos enfermos, si tenemos hambre, comemos y si no tenemos, no comemos. Pues en la relación sentimental funciona exactamente igual, si nuestra pareja nos atrae, queremos mantener relaciones sexuales con ella, y si no lo hace, la dejamos de lado. Por lo tanto, el amor sin sexo, no es amor; será amistad, cariño, aprecio o cualquier otra cosa y es que la atracción sexual es inevitable, no la buscamos, y por eso mismo, muchas veces desaparece con el tiempo, porque ya no tenemos hambre. Ahora, la cuestión radica en aceptarlo y no buscar excusas para justificarse: tengo dolor de cabeza; me encuentro mal; estoy cansado o cansada; he tenido un mal día, estoy agobiado o agobiada, etc.
Hay que comprender que el sexo en la relación sentimental es tan vital como la comida, sin ella, nos morimos. Pues sin el sexo la relación está encaminada al fracaso y dependiendo de cada persona pondrá fin a la historia o malvivirá en ella. Estamos hablando de que es más que una simple necesidad biológica, también es un factor determinante para etiquetar el tipo de relación que estamos manteniendo con la otra persona: ¿somos amigos con derechos sexuales, amantes o pareja amorosa? Es decir, en un principio teníamos una amistad y decidimos priorizar el deseo sexual y con el tiempo nos hemos convertido en una pareja amorosa, pero, si uno de los dos deja de lado el sexo, inconscientemente está retrocediendo en la historia, está retomando la etapa de amistad.
Un momento en que había de todo, menos el acto sexual y lamentablemente, este retroceso no es viable en cuanto al amor en la pareja sentimental. Es igual que si a los dos nos gusta comer carne y un buen día uno decide ser vegetariano y para no caer en la tentación de volver a comer carne, le prohíbe al otro comerla. O igualmente, que quiera ponerse a dieta y obliga al otro a cambiar también sus hábitos alimentarios y que pase hambre o que no disfrute de la comida igual que hace él. Es decir, está modificando la dieta, le está quitando el sabor a la comida de la otra parte o por lo menos, el deseo de comer.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


