No siempre es una depresión

No siempre es una depresión

Feb 19, 2026 0 Por Omar El Bachiri

A veces el malestar mental no es ninguna depresión, sino más bien, un vacío interior y es la consecuencia de una mala gestión del tiempo. Cuando la persona prioriza a los demás antes de que a ella misma y les dedica todo su tiempo: cuidar a sus hijos; a sus mascotas, estar siempre pendientes que no los falte de nada; etc. Después esta persona quiere hacer su vida y no puede porque el día solo tiene veinticuatro horas y unas cuantas son para dormir, entonces, vive frustrada. Por ejemplo: quiere ir al gimnasio y no encuentra tiempo, se quiere ir de vacaciones y tampoco tiene tiempo, quiere descansar y no puede hacerlo porque tiene que estar por los demás. Así es que, van pasando los años y cada vez se encuentra peor, hasta que llega un punto que va al médico o psiquiatra para que la mediquen dado que el estado de ansiedad o de tristeza es insoportable. Es un malestar parecido al depresivo, solo que se diferencia en el hecho de que la persona se siente vacía, percibe que el día se le hace corto para llevar a cabo todas las tareas deseadas.

Así pues, tenemos que priorizarnos siempre porque hay una curiosidad muy interesante y es que si enfermamos, nadie quiere estar en nuestro lugar y es más, según la enfermedad que tengamos, incluso se alejan de nosotros por miedo a contagiarse. Por lo tanto, queda claro que tenemos que gestionar el tiempo a favor nuestro y después pensar en los demás: si queremos hacer deporte, lo hacemos; si queremos viajar, también lo hacemos y si no queremos hacer nada y descansar, también es una buena decisión. Entonces, cuidaremos los demás una vez hayamos cumplido nuestras propias tareas, nuestras preferencias porque – ¿qué aporta un cuerpo vacío? – como mucho aportará aire – Por el contrario, un cuerpo lleno aporta energía, amor, alegría, buen rollo, etc.

Así es que primero vamos nosotros y después, si todavía nos queda energía la compartimos con los demás porque igualmente, si perdemos la vida hoy mismo, la gente llorará unos días y después continuará con sus cosas. Es ley de vida, el planeta no deja de girar por nadie, entonces cuando entendemos esto, la vida se nos simplifica muchísimo porque no nos sentimos egoístas, entendemos que somos coherentes. Mirar primero por un mismo no significa aislarse socialmente, ni ser alguien sin sentimientos, sino, todo lo contrario, quiere decir que sabemos que únicamente podemos ofrecer si tenemos. Igualmente, es innegable que las emociones son innatas y no se pueden disimular, se ven reflejadas en la cara, pero por suerte no duran más de un minuto y, por lo tanto, el malestar es soportable.

Pero desgraciadamente, los sentimientos generados son una cosa aparte y pueden durar meses o incluso, años si no se expresan de manera voluntaria. Es decir, son sencillos de disimular, pero el precio a pagar es enorme, y por eso mismo, no es aconsejable hacerlo y, por lo tanto, tenemos que expresarlos siempre, aunque sea cuando estemos solos. Con esto quiero decir que los demás verán nuestro estado anímico reflejado en nuestro comportamiento: la frustración, la rabia y la tristeza nos condicionarán las conductas.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor