Relación entre el bienestar y la vivienda

Relación entre el bienestar y la vivienda

Mar 30, 2026 0 Por Omar El Bachiri

La vivienda es un lugar donde nos sentimos seguros, donde podemos descansar y movernos tranquilamente sin miedo a ser juzgados por los demás. Solo que no todos necesitamos los mismos metros cuadrados, los mismos utensilios, ni la misma decoración. Así mismo, tampoco buscamos todos el mismo entorno social o ambiental: hay quien se siente cómodo compartiendo piso, habitación, viviendo en familia, en solitario, rodeado de mucha gente, etc. De manera semejante sucede con el ambiente: hay quien prefiere residir en un pueblo, a las afueras de la ciudad o en pleno centro, hay para todos los gustos y no siempre es por el factor económico porque, muchas veces es por el placer de estar ahí, la persona hace de este lugar su hogar, se siente a gusto ahí y lo disfruta.

Así que, se podría decir que nuestro hogar nos define y por lo tanto, hay una relación directa entre el bienestar y la vivienda. A mayor placer percibido en la vivienda, mayor bienestar tenemos y por ende, más felices nos sentimos. Luego, también es cierto que con el paso de los años vamos cambiando de hábitos y costumbres y esto se traduce en un cambio de preferencias; quizás, si antes nos decantábamos por vivir en la ciudad, ahora preferimos residir en un entorno más rural e igual sucede con el medio social. Si antes queríamos estar con más gente, ahora priorizamos la soledad o viceversa y nos llama la atención compartir nuestro espacio con más gente.

La solitud ya no nos agrada tanto y queremos estar rodeados de más gente, compartir momentos, hablar de cualquier tema, beber algo juntos, etc. La cuestión es que la evolución sigue su camino y esto conlleva muchas veces tener que adaptarse a los cambios y por eso mismo, mucha gente en cuanto sus hijos abandonan el hogar, cambia de casa. Busca una más pequeña, más acorde a su situación actual y lo mismo sucede a la inversa, cuando el espacio del hogar se queda pequeño, el sujeto busca otro más grande.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor