
La salud, el dinero y el amor propio facilitan la felicidad
Abr 6, 2026Es bastante obvio e innegable que sin dinero no podemos sobrevivir, que sin salud todo se nos dificulta y que sin amor propio, estamos destinados a malvivir emocionalmente. Por lo tanto, el objetivo a conseguir es tener esta preciada tríada, pero, aun siendo conscientes de ello, mucha gente la infravalora. Referente a la salud, es un factor que sólo se aprecia cuando se pierde y por eso mismo, todos pagaríamos una fortuna por recuperarla. Sin embargo, hay mucha gente que no se esfuerza en mantenerla o, peor aún, hay quien hasta la deteriora conscientemente: consume bebidas alcohólicas en exceso, fuma, abusa del azúcar, de los alimentos ricos en grasa y no hace ejercicio físico.
Después, por la parte del dinero, es como si no le diera importancia y lo malgasta comprando objetos innecesarios o demasiado caros para su economía y, lamentablemente, este comportamiento induce a la adquisición de la deuda financiera. Es decir, va contracorriente dado que el dinero está para proporcionarnos libertad; cuanto más tenemos, menos tenemos que trabajar y, por lo tanto, más tiempo tenemos para disfrutar. Luego y por último, está el amor propio, que indudablemente es el factor más importante de los tres porque lleva la batuta; todo gira en torno a él. El ego, la soberbia, el miedo, la indecisión, las ganas de poder, la empatía, la educación, etc. forman parte de él, con lo cual, según nos valoremos, así haremos uso del dinero y así también cuidaremos de nuestra salud.
En definitiva, cuando nos amamos, reconocemos nuestro valor personal y, por lo tanto, sabemos qué pedir y cómo ser tratados por los demás. Sin embargo, cuando es todo lo contrario, cuando nos despreocupamos o incluso nos despreciamos, la situación cambia por completo porque somos incapaces de poner límites sociales. Permitimos que los demás nos traten como ellos quieren en vez de hacerlo como nosotros deseamos. Por ende, se instaura la frustración, el odio o cualquier otro sentimiento desagradable condicionando así nuestro comportamiento y, consecuentemente, lo reflejamos en la manera de gestionar el dinero y la salud, nos dejamos llevar por las emociones y los sentimientos dejando de lado la parte racional.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


