Cuidado con la opinión ajena

Cuidado con la opinión ajena

Abr 10, 2026 0 Por Omar El Bachiri

Todos tenemos nuestra visión de la realidad y, por ende, cada cual la interpreta según sus creencias y por eso mismo hay que tener una mente crítica y, paralelamente, también una buena autoestima. Por lo tanto, cuando alguien nos haga un comentario despectivo sobre nuestro estado físico, mental o sobre cualquier aspecto de la vida, no hay que tomárselo como algo personal porque sus palabras están reflejando su manera de ver la realidad. Es decir, su manera de comportarse y las palabras que utiliza para expresar lo que siente son un reflejo directo de su estado mental. Si el sujeto vive en la precariedad, tiene deudas económicas o tiene muchos miedos, es totalmente lógico que interprete su realidad de manera negativa e intente convencernos de que la nuestra también lo es.

Si no sabe gestionar su economía cree que los demás tampoco sabemos hacerlo y, por ende, nos dará consejos de cómo mejorarla o por lo menos, de cómo hacer para no empeorarla. Así que está arruinado o en la pobreza y pretende enseñarnos cómo hacer fortuna o cómo mantener nuestra economía saneada. Luego, otro ejemplo lo encontramos cuando nos habla de lo mal que está el mundo; no tiene en cuenta que no todos tenemos las mismas preocupaciones, ni miedos. Por lo tanto, antes de sentirnos mal o tener miedo debido a las situaciones sociales que nos cuenta, analicemos nuestra situación personal y, seguramente, veremos que no estamos tan mal como nos quiere hacer creer.

Así mismo, esta capacidad de relativizar las situaciones viene en parte condicionada por la autoestima que tengamos, porque cuando nos queremos, sabemos priorizar y enfocarnos en lo que realmente importa, y esto implica muchas veces ser prácticos y reduccionistas. Se podría decir que, si no tenemos ningún trastorno mental ni discapacidad física, somos aptos para poder mejorar nuestro estado actual por muy mal que esté. Por consiguiente, nada nos parece tan mal porque siempre encontramos cómo darle la vuelta y modificarle el sentido.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor