Adicción a las compras, la oniomanía

Adicción a las compras, la oniomanía

Dic 20, 2024 0 Por Omar El Bachiri

La adicción a las compras, como cualquier otra adicción queda reforzada y mantenida en el tiempo porque genera bienestar a quien la realiza. Es decir, es un comportamiento placentero, pero paralelamente, también es autodestructivo dado que, hunde a la persona adicta en la ruina. Llega un punto que las facturas superan los ingresos económicos y, por lo tanto, puede considerarse una de las peores adicciones que hay, junto con el juego y el alcohol. Tres adicciones normalizadas y muchas veces entendidas como culturales dado que, por ejemplo, en Navidad: es habitual, por no decir normal, ver gente gastarse un dinero que no tienen en la compra de objetos innecesarios, beber alcohol de manera exagerada y comprando lotería desmesuradamente.

Pero en este artículo me centro en la adicción a las compras y lo hago porque muchas veces se etiqueta de agarrada a la gente que compra con responsabilidad. Así pues, el artículo podría titularse: “si no tienes dinero, no gastes”, porque las emociones no duran más de sesenta segundos, sin embargo, las deudas pueden perdurar años. No es un caso aislado ver gente que a día de hoy todavía está pagando las compras de las Navidades anteriores. Es increíble cómo puede gastarse más dinero durante estas fiestas, que durante todo el año y todavía lo es más, que lo haga con dinero que no tiene. Se endeuda con las tarjetas de crédito del banco, de las grandes superficies y, aun así, muchas veces, también lo hace con su entorno más cercano. Entonces, una manera de no ser víctimas de estas personas cuando vienen a pedirnos dinero, es haciéndoles una simple pregunta: ¿Cómo harás para reembolsarme?, porque si el banco que vive de prestar dinero no se lo quiere dejar, por algo será, ¿no? Por lo tanto, no es gente de fiar.

Después y continuando con la adicción, los dos principales motivos para comprar desmesuradamente, son la falta de control sobre la impulsividad y la necesidad de llenar algún vacío o una carencia emocional. Igualmente, también hay que añadir que regalar, comprar para dar a los demás es un placer y si por encima, se junta con la culpa de no hacerlo, es una bomba de relojería. Es más, quien compra por este segundo motivo, vive en la ansiedad continua porque le preocupa más defraudar, no estar a la altura de la ocasión que el mismo acto de regalar. Entonces, en vez de comprar por placer, lo hace para quedar bien con su entorno y, por lo tanto, ya es una obligación y desgraciadamente, las fiestas de Navidad invitan al malestar porque muchas personas se acaban endeudando durante meses para complacer a gente que ni siquiera se preocupa por ellas.

Por otro lado, el sentimiento de soledad y el de frustración son dos potenciadores de las compras impulsivas. Cuando la persona se siente sola, que no tiene nadie con quién compartir momentos agradables o también, está malhumorada, defrauda, triste, aburrida, etc. el hecho de ir de compras la distrae. Sólo que, como lo hace de manera impulsiva, compra cosas innecesarias, pero porque su objetivo principal es pasar el rato, no comprar. Está buscando evadirse mentalmente, igual que lo hace la persona adicta al alcohol o al juego, consumir para olvidar o no pensar.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor