
Adicción a los somníferos
Nov 21, 2025Realmente son medicamentos hipnóticos, quedamos anestesiados y, por lo tanto, nos duermen, pero no descansamos igual que lo hacemos con el sueño de verdad. Donde el cuerpo nos pide dormir para poder recuperarse porque descansar, además de ser vital, también es otro placer más que tenemos, igual que lo es comer o beber. En este sentido, podríamos utilizar como metáfora el consumo de batidos para alimentarnos, en vez de comer alimentos sólidos. Con los primeros no hay ningún gusto o placer en comer, el único objetivo que buscamos es alimentarnos, por el contrario, con el segundo, disfrutamos de verdad e incluso, es un momento para compartir con más gente, es un comportamiento usado para socialitzar.
Pues con los somníferos es exactamente igual, pero se le añade la posible adicción dado que son muy eficaces y en cuestión de semanas podemos quedar enganchados a su consumo. Son tan poderosos que su uso está limitado a un máximo de un mes consecutivo, pero desgraciadamente, hay gente que los usa todo el año. Igualmente, conviene resaltar que además de usarse para dormir, también se utilizan como calmantes, como ansiolíticos y, por lo tanto, la adicción gana terreno porque el placer o el beneficio va en aumento. Con esto quiero decir, que su uso tiene que ser puntual: cuando estamos nerviosos, angustiados, doloridos o simplemente, se nos dificulta coger el sueño o tenemos algún trastorno relacionado con él.
Así pues, si vemos que el problema supera los quince días, tenemos que acudir a nuestro médico de cabecera o al psicólogo para ver qué nos sucede. Porque quizás, el problema es que estamos entrando en una depresión o estamos en un estado de ansiedad y la solución no es dormir y esperar a que pasen las horas, sinó más bien, buscar cómo solucionarlo. Quizás la solución pase por hacer ejercicio físico, ejercicios de respiración o modificar nuestras creencias sociales, costumbres o hábitos alimentarios.
Está claro, que tomando la pastilla nos dormimos milagrosamente, pero estamos hablando de una adicción y esto significa malestar, malvivir y sufrir porque dependemos de un medicamento para conseguir un estado mental natural. En resumen, cuando el cuerpo no descansa, la mente paga las consecuencias, el carácter y la personalidad quedan alterados y con ellos, también nuestra interacción social.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


