
Afrontar la depresión
Abr 10, 2025Es una enfermedad mental que la vive un 20% de la población mundial, sea en primera persona o a través de algún familiar o conocido. Por lo tanto, está muy presente entre nosotros y según su grado y duración en el tiempo, perjudica de una forma o de otra el entorno de la persona afectada. Con esto quiero decir, que podemos hablar de un estado depresivo cuando la persona se encuentra apática o con ideas pesimistas entre quince y ciento veinte días, después, la sintomatología desaparece por sí sola y la persona vuelve a su estado anterior. Es decir, ha tenido un episodio depresivo, por el motivo que sea: una separación, la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, una lesión física, etc.
En cambio, estos mismos motivos, también pueden provocar una depresión grave y que dure más tiempo en superarse. Así pues, estamos viendo que todo depende de la personalidad de cada uno, de nuestro estilo de vida y, sobre todo, de cómo afrontamos los contratiempos dado que, la vida es como una montaña rusa. Hay días fantásticos, donde todo son buenas noticias y experiencias agradables y hay otros, donde es todo el contrario, están repletos de problemas y desilusiones. Pero, si hacemos la suma anual, raramente, los negativos superan a los positivos o incluso, a los neutros, con lo cual, podemos decir que la vida es agradable o incluso maravillosa, dependiendo desde la vertiente que la interpretemos.
En cambio, si nuestra manera de vivir está enfocada en la negatividad, el pesimismo o somos inflexibles a la hora de modificar nuestros hábitos y costumbres, lo más probable es que seamos de las personas que alargan su estado depresivo y desgraciadamente, también de los que cronifiquen la enfermedad. Ahora, explicado esto, hablemos de la depresión en sí misma y de las formas que tiene de presentarse ya que, tiene miles porque no afecta a todo el mundo por igual.
Hay quién sufre de insomnio y únicamente puede dormir dos, tres horas diarias y hay quien sufre de hipersomnia y duerme la mayor parte del tiempo y del mismo modo, sucede con el estado anímico y el peso corporal. Así pues, hay gente que se siente triste y también, la hay que se siente enfadada y no para de quejarse o enfrentarse con todo el mundo, cualquier cosa o contratiempo la irrita, el mal humor se ha convertido en su carta de presentación. Después, y referente al físico, hay quién se engorda o adelgaza y no necesariamente tiene que ser por los cambios alimenticios. Por lo tanto, viendo el panorama, puede entenderse que sea tan difícil de diagnosticar dado qué, lleva a confusión.
Eso sí, el factor común entre todos los afectados es la apatía, que puede resumirse en la carencia de energía y de alegría, pero paralelamente, los distingue la manera de enfrentarla y esta es la que determina si se queda en un estado depresivo o se cronifica y se convierte en enfermedad. Así mismo, su origen es provocado por un déficit del neurotransmisor serotonina en el cerebro y de aquí, que los medicamentos antidepresivos provoquen su aumento, dando como resultado la recuperación de la vitalidad y la regulación del sueño. Por eso mismo, no es efectivo decirle a alguien con depresión que sonría y que la vida es maravillosa, porque ha perdido la capacidad de disfrutar. En su lugar, es más productivo, sacarlo a pasear a la calle ya que, de esta manera tendrá la posibilidad de hablar y expresar sus emociones.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


