Seleccionar quién entra en nuestra vida

Seleccionar quién entra en nuestra vida

Abr 16, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Es una evidencia que nuestro entorno social y sobre todo, el más cercano nos influye bastante en nuestra manera de vivir. Quizás no será determinante, pero sí que guía nuestro comportamiento y con él, nuestras emociones y sentimientos. Por lo tanto, podemos asegurar que nuestro estado anímico y futuro inmediato, depende en buena parte de cómo es nuestro círculo social (negativo, tóxico, miedoso, valiente, entusiasta, etc.). Con esto quiero decir, que si no queremos estar continuamente luchando contra el malestar, el mal humor o la apatía, tenemos que tener cuidado con quien dejamos entrar en nuestra vida (familiares, amigos y conocidos). No digo que sea gente mala, ni malvada, sino, que sus palabras o maneras de ser, crearán nuestra realidad, porque inevitablemente, haremos nuestras sus maneras de ver las situaciones.

Luego, es cierto que la familia viene asignada forzosamente, pero, por el contrario, la interacción mantenida con ella, no, y por eso mismo, podemos decidir qué hacer. Pongamos como ejemplo las redes sociales: un lugar donde a pesar de poder tener millones de amigos, existe la opción de silenciar las historias y publicaciones de quienes queramos. Del mismo modo, también podemos ver el contenido que comparten sin tener que opinar, con lo cual, estamos al corriente de su vida, pero no permitimos que entren en la nuestra. Es decir, los tenemos como amigos para entablar conversaciones o pasar el rato y aquí es donde está el inciso, saber escoger con quién interactuar en todo momento y con qué frecuencia hacerlo. Así pues, según el ritmo de vida y el estado mental que deseemos, tenemos que seleccionar muy bien quien entra y simultáneamente, también, a quién sacar de nuestra vida.

Esto último es crucial tenerlo en cuenta dado que, hay personas que seguramente han sido un pilar emocional para nosotros, pero, por circunstancias de la vida, su personalidad ha cambiado. Sus creencias o maneras de pensar han sido modificadas y actualmente, en vez de sumar, nos restan y, por lo tanto, ya no estamos a gusto a su lado. Es decir, hasta ahora, estar con ciertas personas era un placer, una fuente de bienestar, y actualmente, es todo el contrario, son una barrera emocional para disfrutar: todo son quejas, malas caras y un pesimismo abismal. Así pues, no tiene ningún sentido continuar la interacción social con ellas e igualmente, una manera sencilla de saber quién nos está dinamitando el estado emocional es parándonos a pensar unos segundos en cómo nos sentimos cuando estamos a su lado.

Para concretar esto último, si conocemos a alguien interesante y nos entendemos bien, pero transcurrido cierto tiempo, la cosa cambia y ya no nos transmite aquella sensación agradable o de tranquilidad, nuestra filosofía de vida nos está diciendo que nos alejemos de él, y esto funciona del mismo modo para todos los casos. Es fantástico ampliar nuestro círculo social, pero también lo es reducirlo si vemos que nos perjudica. Explicado de otro modo y brevemente: no le abriremos la puerta de nuestra casa a la gente indeseada, así pues, tampoco lo tenemos que hacer con nuestra vida.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor