Vernos desde un punto de vista exterior

Vernos desde un punto de vista exterior

Abr 17, 2025 0 Por Omar El Bachiri

A pesar de no ser aconsejable comportarse según la opinión que tengan los demás sobre nosotros, sí que es interesante conocerla. Después, según nuestra autoestima y nuestro autoconcepto, estaremos de acuerdo o no, y aquí es dónde entra en juego la visión que tenemos de nosotros mismos. Si estamos acomplejados, tenemos creencias limitantes, miedos irreales, etc. veremos obstáculos donde no los hay, y por lo tanto, por muchos conceptos positivos que los demás vean en nosotros, no nos los creeremos. Incluso, puede pasar que nos enfademos y todo, porque pensamos que nos están vacilando o faltando el respeto. Con esto quiero decir, que aunque las comparaciones sociales no sean buenas, tienen sus efectos positivos en la mente, porque nos sirven para saber cómo estamos realmente.

De este modo, sabemos en qué ambiente social nos movemos y así, podemos decidir si modificarlo, abandonarlo o continuar en él. Dicho de otro modo, decidiremos si alejarnos de esta gente o adaptarnos a ella, porque modificar su manera de pensar y comportarse nos será casi imposible, así pues, esta opción queda descartada. Entonces, según nos interese, escogeremos las otras dos: nos adaptaremos o simplemente, nos alejaremos. Es decir, podemos tener un trabajo agradable, donde estamos muy a gusto, pero tener compañeros que critican constantemente nuestra manera ser, así es que, si tenemos baja autoestima o poca personalidad (somos muy influenciables), nos dejaremos llevar por sus opiniones y quizás, dimitamos.

Po lo contrario, también suceder que estemos rodeados de gente estupenda, pero nosotros tener una baja autoestima o ser altamente influenciables y sólo por querer ser aceptados por el grupo, haremos las mismas cosas o actividades. Nos mimetizamos con él y desgraciadamente, esto comporta cambiar de hábitos, costumbres y maneras de pensar y el efecto suele ser bastante diferente al esperado dado que, perdemos nuestra esencia. Entonces, en vez de mejorar nuestras virtudes, potenciamos nuestros defectos (miedos y frustraciones).

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor