Amar no es agredir

Amar no es agredir

Ago 2, 2026 0 Por Omar El Bachiri

Lamentablemente, hay quien confunde ambos términos y cree que son sinónimos o, por lo menos, que van de la mano. Por lo tanto, esta gente encuentra normal agredir a los seres queridos o ellos mismos, ser los agredidos; es decir, entienden el amor tóxico como amor verdadero. No se dan cuenta de que si alguien nos ama, jamás nos lastimará ni emocionalmente ni físicamente y, por lo tanto, si sentimos que lo está haciendo, entonces es que nos está agrediendo y, a partir de aquí, según las creencias y necesidades personales de cada uno, así actuaremos. Habrá gente que se aleje inmediatamente y habrá quien decida quedarse auto- engañándose o esperando a que la otra parte cambie su manera de expresar sus sentimientos.

No se da cuenta de que esta persona está descargando su frustración o rabia en ella, que la está utilizando como saco de boxeo o cubo de basura y, para colmo, le culpa de sus cambios de humor. Le dice que su comportamiento es el culpable de que ella actúe de ese modo y que entienda que la ama con todo su corazón, pero que sus preguntas, respuestas o comentarios la alteran y que por eso, la humilla, le grita o le golpea. Que si fuese sumisa a sus peticiones, todo sería más sencillo y jamás discutirían; en otras palabras, confundir ambas palabras es una fuente de malestar o desgracias para ambos.

La parte agresora no entiende por qué la gente se acaba alejando de ella y la parte agredida no entiende por qué siempre atrae al mismo tipo de personas. Esto último es la base del amor tóxico y es que cuando alguien está acostumbrado a ser maltratado en las relaciones sentimentales, acaba creyendo que este tipo de interacción es la dinámica de las relaciones amorosas. Por eso, cuando conoce a alguien que la trata de un modo más cariñoso o no tan agresivo, no lo interpreta como un gesto amoroso, dado que no duele o no la hace sentir mal. Es decir, esta persona ha aprendido que el amor significa sufrir o suplicar y, consecuentemente, cualquier comportamiento que se aleje de estos patrones o que no genere sentimientos desagradables, no es amar.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor