
Amor, sexo y dinero
Nov 30, 2025Estos tres factores son la base de cualquier relación sentimental y cada miembro de la pareja valora uno más que otro y, por lo tanto, cuando este factor desaparece, empiezan los problemas entre los dos. A partir de aquí, habrá muchas opiniones en contra, pero, viendo la realidad de muchas parejas sentimentales, es la conclusión que he sacado. He constatado que han llegado a un acuerdo sentimental: uno de los dos aporta amor, caricias, palabras bonitas o sexo y el otro, por su parte, aporta el dinero. Es decir, estoy hablando de la dependencia emocional y la económica, entonces, según la que tenga cada uno, aportará una cosa o la otra, y es que es una realidad que siempre ha existido, no es de ahora. Con esto quiero decir que nunca tenemos que comparar nuestra vida en pareja con la de nadie, dado que no conocemos el factor que los une.
Los vecinos pueden tener un vehículo de gama alta, un gran piso, una cuenta bancaria abultada, tener hijos, salir a cenar fuera muy a menudo, tener un piso en propiedad en la playa, etc. Pero quizás no se aman y están juntos porque uno de los dos depende del otro económicamente o emocionalmente, es incapaz de estar sin la pareja y no le queda más remedio que aguantar su estilo de vida. Entonces, la situación cambia por completo, y es que cada pareja es un mundo y, por lo tanto, cada una tiene unos motivos diferentes para estar juntas. Igualmente, esto no es ni bueno ni malo, dado que es un acuerdo entre las dos partes y, en consecuencia, a ambos les está bien la situación, y es que muchas veces la apariencia social gana más peso que la misma relación.
Asimismo, también hay ocasiones en las que uno de los dos miembros de la pareja no quiere trabajar y prefiere ser mantenido por la otra parte a cambio de darle sexo o compañía porque se siente sola. Su acuerdo es: “estás conmigo porque no soporto la soledad y a cambio, te mantengo económicamente”. Así pues, han firmado un contrato verbal donde las dos partes salen ganando; seguramente, en la intimidad del hogar ni siquiera se dirigen la palabra, sólo tienen contacto físico los días del mes pactados para tener las relaciones sexuales. De igual modo, también está la situación en que el dinero no es un problema para ninguno de los dos miembros, pero el sexo ha desaparecido de la tríada y el amor que los une ya no es suficiente. Es decir, la suma del dinero y del amor no compensa la falta de sexo o a la inversa, la suma del dinero y del sexo no compensa la falta de amor.
Así pues, aquí ya no estamos hablando de ninguna dependencia, sino de preferencias, de qué factor priorizamos en la relación: ¿el sexo o el amor? Pero, igualmente, volvemos al pacto sentimental dado que, en muchas ocasiones, uno de los dos prioriza el sexo y el otro, el amor. Entonces, llegan a un acuerdo y, desgraciadamente, se instaura la comodidad del día a día. La pareja se mueve por inercia, ha perdido la motivación para mantener la llama encendida porque se siente obligada a comportarse de una manera determinada, sólo concede si recibe. – “Si dejo de recibir, dejo de dar” –, este es el nuevo lema de su relación, ambos se comportan literalmente como en los negocios.
Escrito: Por Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


