Calmar la frustración gastando dinero

Calmar la frustración gastando dinero

Dic 16, 2025 0 Por Omar El Bachiri

Comprar para combatir el aburrimiento o aliviar el malestar mental es un comportamiento muy utilizado y está muy bien cuando es de manera proactiva. Por el contrario, cuando es de manera impulsiva es sinónimo de tener una mala gestión emocional. Así que, hacerlo impulsivamente conduce directamente al endeudamiento y como tal, el malestar mental empeora, porque a pesar de que en un principio desaparece, en muy poco tiempo vuelve a estar presente y con una intensidad todavía mayor dado que, viene acompañado del sentimiento de culpabilidad a causa de la disonancia cognitiva (actuar diferentemente a cómo lo pensamos). Igualmente, muchas veces es comprar y acto seguido, sentirse culpable por haberlo hecho, es una contradicción en toda regla porque se supone que compramos por necesidad o placer, dos motivos suficientemente importantes como para hacerlo.

Pero en cambio, cuando compramos para combatir los sentimientos desagradables o guiados por los eufóricos, el resultado suele ser negativo, porque se está utilizando el dinero para enmascarar un estado anímico. Así pues, si somos proactivos y hemos preparado un listado de las cosas que queremos, aprovecharemos este malestar para comprarlas. Estaremos utilizando este sentimiento como un motor, como un motivo suficientemente importante como para comprar y de esta manera, evitaremos el sentimiento de culpabilidad porque estaremos actuando coherentemente (me gusta, lo deseo y me lo puedo permitir). Algunos ejemplos serían premiar a los hijos, cambiar el teléfono móvil, comprar nuevos electrodomésticos, pagar un viaje, etc. Son cosas o situaciones que hace días que queríamos hacer, pero no encontrábamos el momento idóneo para realizarlas y además, de cara a los demás parecerá que estamos actuando de manera improvisada, cuando es totalmente a la inversa.

Estamos teniendo un comportamiento controlado y dirigido a satisfacer un deseo y de esta manera, muchos padres no se gastarán una fortuna en regalos únicamente, para compensar la falta de tiempo dedicado a los hijos y de la misma manera, mucha gente se ahorrará las compras compulsivas o gastar el dinero en el juego. Con esto quiero decir que, teniendo el listado preparado, el comportamiento impulsivo se vuelve uno controlado y nos decantamos por el placer a largo plazo dejando de lado el inmediato, el que busca calmar el estado anímico o gastar movidos por la euforia del momento.

Aun así, esta falta de control no tiene que confundirse con la adicción a gastar (comprar o jugar) porque aquí no existe el delirium tremens, la necesidad de consumir y no realizarla causa dolores de cabeza, de estómago, sudores, cambios de humor, etc. La adicción a las compras es más la compulsión a gastar: un comportamiento repetitivo e incontrolable destinado a reducir la ansiedad. Por el contrario, la impulsividad es comportarse irracionalmente, sin pensar en las consecuencias de nuestros actos, estamos buscando el placer inmediato. Por ejemplo, estamos paseando por la calle y vemos en los escaparates de una tienda unos pantalones o botas que nos gustan, pues, entramos y los compramos sin dudar, aunque esto suponga endeudarse en cuotas mensuales.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor