La culpa y la vergüenza

 

Cada sentimiento conduce a una acción. En psicología lo denominamos causa-efecto. Por ejemplo el sentimiento de culpa es hacer y el de vergüenza es ser. Me siento culpable por haber hecho esto o no haberlo hecho. Sin embargo, me siento avergonzado por ser de esta forma o por no ser de aquella. Estos sentimientos no traen nada bueno. Son negativos. Pero hay un tercero que puede sustituir a ambos y además, nos beneficia. El sentimiento de responsabilidad. Soy responsable de haber hecho esto o de no haberlo hecho. Soy responsable por ser de una forma o por no ser de otra. Una vez acepto mi parte de responsabilidad, sólo queda aprender la lección e intentar no volver a repetirlo. No tengo motivos para sentirme culpable y menos aún avergonzado.

Sería: – voy a intentar reparar mi error – no pagar por él. Esta forma de pensar y actuar es la más acertada. No deja lugar a interpretaciones subjetivas. como por ejemplo: soy torpe, inútil, no valgo para nada, todo lo hago mal, etc. Ten presente que sólo la justicia puede juzgarnos y es objetiva. Nadie más tiene el derecho a hacerlo y para eso hay abogados, para defender nuestra versión de los hechos. Con lo cual, nada es bueno o malo. Siempre dependerá de quien nos defienda o nos ataque.

Si has hecho lo que tenías que hacer, no hay motivo para sentirte culpable. Te puedes haber equivocado, sí. Pero en ese momento pensabas que era lo correcto. La culpa se compensa con otro acto. Pagando por tu error. Es lo que hace la justicia. Te pone una multa o te envía a la cárcel. Es decir, está limitado en el tiempo. Una vez has pagado por tus actos, eres libre y se no te puede volver a juzgar por ellos.

Es más sencillo de lo que parece. Te defino la palabra error: “Hacer algo de una manera diferente a como se tiene que hacer”. Sin embargo, en el ámbito personal no funciona de la misma forma. La culpa puede durar toda la vida. Uno es cruel consigo mismo. Se aplica la pena máxima. Se dice a sí mismo: – me lo merezco y debo pagar por ello – Nunca me lo perdonaré –

¿Pero de dónde vienen estos sentimientos tan destructivos? Tristemente vienen de los tres pilares de la sociedad. La religión, la escuela y nuestros padres. De la religión aprendemos que si no hacemos el bien, el karma nos castigará. A partir de ahora tendremos miedo de equivocarnos. De la escuela aprendemos que las cosas solo se pueden hacer de una forma. Si lo hacemos de otra, nos suspenden el examen y nos acabamos creyendo que no valemos para nada. Cuando en realidad, sólo significa que no somos buenos para una asignatura en concreto pero, podemos ser buenos en cualquier otra. Como puede ser el deporte, las manualidades, el arte dramático, etc.

Otro grave error de la escuela es que en vez de potenciar nuestro talento, nos lo inhibe. De nuestros padres adquirimos sus miedos y creencias. Muchas veces erróneos porque en su época seguramente eran válidos pero, en la actualidad no tienen sentido. Oto añadido de nuestros padres, será el victimísmo. Nos dicen: – con lo que te quiero ¿y así me lo agradeces? – con todo lo que he hecho por ti – tú no me quieres – A estos actos se les denominan chantaje emocional.”

Es la forma que tienen de controlarnos y moldearnos a su gusto. Según ellos, para que aprendamos y seamos seres de provecho en el futuro. Seres responsables y civilizados. No importa tu estatus social ni la cantidad de dinero que puedas tener. Estos tres organismos van a influenciar en tu forma de ser y te van a inculcar miedos que antes no tenías. Que te sientas bien o mal por lo que haces y dices. Que tengas aspiraciones en la vida o no. Que estudies una carrera o un oficio en concreto. Lo harás por no defraudar a tus padres o por darles una alegría. Te dirás: – es lo que esperan de mí – que sea de esta forma – O lo harás para demostrar que estaban equivocados y que vales más de lo que piensan. Pero de todos modos lo harás por ellos.

La culpa nos hace vivir en el pasado y la vergüenza nos imposibilita el presente. Ten en cuenta que la culpabilidad conduce a la frustración porque es puntual y concreta.  Te dices: – He cometido este error y debo pagar por ello. Sin embargo, la vergüenza es general y perdura en el tiempo. Se lleva por dentro, te sientes inútil e incompetente. No busques ser culpable sino, responsable, esto hará que busques alternativas para reparar el daño cometido. Tampoco sientas vergüenza por tu conducta, hazte responsable de ella y asume las consecuencias. De esta forma tu mente lo percibe como algo positivo. No es lo mismo pensar “ – me hago responsable de lo que pienso y hago – ” que decir “ – soy culpable de lo que pienso y hago

Recuerda bien esto que te voy a decir. Eres humano y como tal no puedes hacer feliz, ni infeliz a nadie. Jamás creas que tienes algo que ver en la interpretación de las situaciones de los demás. Esta persona te juzgará según sus creencias, condición física y estado anímico. Haz esta prueba. Pregúntale a una persona ciega, como te sienta tu nuevo vestido o pantalón. Ahora, dile a una persona sorda que eres tartamudo o que te cuesta hablar.

Cuando alguien te diga: – me has defraudado – esperaba más de ti – no eres buena persona – etc. Lo que realmente te quiere decir es que está frustrado y está buscando a alguien a quien hacer sentir culpable. De esta forma está descargando su rabia. Ya sean tus padres, la religión o el sistema escolar.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo y escritor

 

 

 

 

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