
El dinero no es un boomerang
Oct 5, 2025Si tiramos el dinero, no vuelve por sí mismo, por lo tanto, hay que vigilar mucho a quién se los prestamos dado que, no todo el mundo lo devuelve. Antes de dar el paso y prestar dinero a quien nos lo pide, primero tenemos que ver cómo los gestiona porque hay dos factores involucrados, el emocional y el racional. Es decir, tenemos que saber cómo gestiona su economía, porque si después de pagar todas sus obligaciones, no le queda ni euro para él, – ¿cómo queremos que nos lo devuelva? – Es inviable y desgraciadamente, no lo podrá hacer por mucho que quiera, así pues, es una cuestión de vital importancia saber cómo gestiona su economía. Si esta persona pide un préstamo al banco, es la primera cosa que harán los empleados de la banca, mirar en qué y cómo gasta su dinero y así, saber si es alguien responsable económicamente o es un vividor.
Entonces, si los profesionales del dinero lo hacen, nosotros todavía más porque no tenemos ningún poder judicial que nos ayude a recuperarlo en el supuesto de que la persona no nos los devuelva. Así es que, tenemos que saber si la persona malgasta el dinero, lo gasta, lo ahorra o invierte, es decir, cómo interpreta su función. – ¿Cree que es una herramienta que facilita vivir el momento, el ahora y aquí?; – ¿que es para gastar, pero paralelamente, también se tiene que ahorrar una parte para el mañana dado que, nadie sabe qué pasará?; – ¿o cree que está hecho para vivir de él, que se tiene que invertir y así vivir de los beneficios que nos aporta? – Teniendo la respuesta a estas preguntas, podremos prestar el dinero tranquilamente porque seremos conscientes de los resultados y, por lo tanto, sólo habrá que decidir si lo prestamos o lo regalamos porque sabremos con antelación el comportamiento de la otra parte.
Igualmente, funciona del mismo modo cuando los cónyuges de una relación sentimental quieren comprar algo a medias o juntar las cuentas bancarias. Es un hecho que no puede negarse, cuando la relación se rompe, el dinero y los bienes con valor económico son los temas más disputados y también, que mayor malestar generan entre ambos. Entonces, queda claro su importancia, porque si un cónyuge es ahorrador o inversionista y el otro es un vividor, será un error fatal juntar las cuentas bancarias. Igual que si uno quiere vivir de alquiler y el otro quiere ser propietario, la disputa está servida y los dos tienen razón, pero la decisión queda estancada, con el malestar que ello genera.
Esta situación es más típica de lo que parece y también hay una todavía peor, comprar un piso (hipotecarse en un piso) a medias, pensando que el amor durará para siempre. Es decir, se está mezclando el dinero con el amor, cuando realmente, son dos conceptos totalmente diferentes y desgraciadamente, la pareja que lo hace únicamente se percata del error cuando se separa y toca hacer cálculos. Pero referente a la hipoteca, el error está en hacer los cálculos contando con la suma de los dos ingresos, sin tener en cuenta que son individuales y por lo tanto, existe la posibilidad de que uno de los dos, deje de pagar su parte.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


