El dinero y el tiempo libre

Oct 17, 2026 0 Por Omar El Bachiri

Ambos conceptos dependen de cómo interpretamos la realidad y, sobre todo, del estado de nuestra salud física y mental. Pongamos el ejemplo del ciudadano X: vive su retiro laboral viajando alrededor del planeta; está dos meses en su ciudad donde tiene un piso en propiedad y luego se tira un mes entero viajando y así todo el año. Estar más tiempo fuera no le gusta porque echa en falta su rutina, “costumbres y hábitos”. Además, le genera bienestar este modo de vida porque durante dos meses está rodeado de la gente que quiere y aprecia y a sus 76 años no es que le queden muchas amistades vivas. En su caso, siempre ha sido consciente de que si quería disfrutar de su etapa de jubilación, tenía que cuidarse físicamente y mentalmente y, consecuentemente, siempre ha realizado ejercicio físico regularmente (casi a diario) y del mismo modo, se alimenta saludablemente. Después, para mantener su salud mental en buen estado, nunca se toma nada personal porque sabe que la gente se comporta muchas veces según su estado anímico y basta que estemos cerca para interpretar que tenemos algo que ver en la ecuación.

Con esto quiero decir que uno tiene que hacerse cargo de lo que piensa y dice, no de lo que los demás interpreten y, por eso mismo, siempre que llega a algún sitio donde hay más gente, saluda sin importar que sea recíproco. Parece algo insignificante, pero este hecho provoca que nos sintamos en comunidad y, además, para quien lo recibe es un chute de vitalidad porque siente que no pasa desapercibido a los ojos de los demás. Así pues, tanto el estado anímico de los demás como el nuestro sale fortalecido con el saludo y, consecuentemente, nuestra salud mental mejora. Esta realidad la podemos comprobar en los gimnasios, lugares donde coinciden muchos desconocidos y, en cuestión de pocas semanas, los que se saludan entre ellos crean una amistad porque ambos se sienten del mismo grupo; comparten el esfuerzo, la disciplina y la determinación.

Por otra parte, quiero hacer hincapié en el título del artículo, porque el dinero, igual que el tiempo libre del que disponemos, no siempre tiene el mismo valor, ya que no es lo mismo tenerlos cuando tenemos salud y energía que cuando estamos enfermos o cansados. Así que, mientras los tengamos o por lo menos a uno de los dos, hay que intentar vivir como lo sentimos porque nadie sabe qué nos depara el futuro. Si hoy enfermamos, una parte del dinero se irá para pagar los medicamentos y luego, por mucho tiempo libre que tengamos, si estamos cansados, poco haremos porque no tendremos las fuerzas necesarias por muy motivados que estemos. De cualquier forma, no hacerlo así es la realidad que está viviendo mucha gente jubilada; ha llegado a su etapa deseada y no puede disfrutarla porque no tiene los medios. Quizás tiene un buen ingreso económico, pero su estado físico o mental no se lo permite o, viceversa, está bien de salud, pero la parte económica es insuficiente.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor