
¿Es tan malo ser adultos?
May 26, 2025Se idealiza el pasado y con él, también la adolescencia, mucha gente está convencida de que el pasado ha sido mejor que el presente. En este aspecto, concretamente entre los catorce y los diecisiete años, una época en que realmente muchos jóvenes quieren que pase rápidamente y ser adultos porque desean la independencia económica y poder decidir por ellos mismos. Quieren tener su propio dinero y gastarlo como les plazca, pero una vez son adultos y llegan a la cuarentena, se olvidan y están convencidos de que era una época mejor que la actual, donde tienen su deseada libertad.
En contrapartida y por suerte, esto sólo le pasa a una minoría de la sociedad dado que, la mayoría estamos contentos de ser adultos, pero porque, nos comportamos como tal. No estamos infantilizados con comportamientos guiados por las emociones y las rabietas, en vez de serlo racionalmente. Pero, centrándonos en la nostalgia del pasado, esto sucede porque la mente únicamente quiere recordar los momentos placenteros, los desagradables también están, pero, tenemos que hacer un esfuerzo para recordarlos. Es un mecanismo de protección para evitar el malestar mental y paralelamente, también para mantenernos optimistas, dado que, la memoria no es infinita. No puede almacenar ilimitadamente y cuando llega a su máximo, tiene que eliminar la información innecesaria o por lo menos, dejarla en las profundidades y así, tener acceso rápidamente a la más productiva.
Igualmente, la libertad económica viene acompañada de obligaciones sociales (los impuestos y la supervivencia), tenemos que gastar en la comida, la vivienda y los placeres personales. Dos conceptos que mal entendidos, son un quebradero de cabeza y, por lo tanto, son suficientes motivos para vivir en la nostalgia y querer volver a la adolescencia, cuando nuestros padres o tutores nos lo pagaban todo, nuestra única obligación era ir a la escuela. Así pues, la diferencia entre unos y otras radica en la manera de tomar las decisiones cruciales, si es emocional o racional, es decir, con un pensamiento infantil o adulto.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor

