
La necesitad del reconocimiento social
Oct 29, 2025Hay gente que necesita la aprobación de los demás para sentirse realizada o por lo menos, valorada. Es un comportamiento típico de la infancia y lo vemos cuando el menor necesita la atención de los padres para reforzar sus conductas (papa, mama, mirad que estoy haciendo). Pues, desgraciadamente, hay adultos que no acaban de superar esta etapa de la vida y necesitan constantemente ser el centro de atención. En otras palabras, están basando su existencia en la validación social, han adquirido la necesidad del reconocimiento social constante. Sin embargo, también hay que decir que el reconocimiento externo es eficaz como método para reforzar nuestras conductas y de este modo, decidir si mantenerlas o eliminarlas.
A todos nos gusta ser reconocidos por nuestras virtudes y aptitudes, pero, de manera puntual, no hace falta que nos las estén recordando continuamente dado que, somos conscientes de que las tenemos. No necesitamos estar demostrándolo constantemente, porque igualmente, la otra parte, también lo tiene en cuenta y no se ve en la necesidad de repetirlo reiteradamente. Explicado de otro modo, la falta de confianza en uno mismo induce a comportarse de este modo. Entonces, por muy válida que sea la persona en cualquier ámbito de su vida, si no tiene autoconfianza, si no cree en ella misma, lamentablemente, se volverá dependiente de la opinión ajena para autovalorarse.
Interpretará las reacciones positivas, indiferentes o negativas de los demás como una báscula para calibrar sus propias conductas. Así mismo, este último comportamiento es típico de las redes sociales, donde mucha gente calibra sus posts por los me gusta o no me gusta que recibe, sin tener en cuenta que hay gente que simplemente, no quiere opinar, aún viéndolos. Pero igualmente, no tenemos que interpretar las opiniones como una verdad absoluta dado que, las personas estamos condicionadas por nuestro estado anímico en el momento de interpretar la realidad y como tal, no siempre opinamos como realmente lo sentimos.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


