
No me importa, ¡me da igual!
Feb 10, 2025Esta es la actitud más práctica para ser felices y no tener dolores de cabeza dado que, únicamente damos importancia a las cosas realmente importantes. Es decir, estando bien emocionalmente y económicamente, ya tenemos la base para ser felices y, por lo tanto, cualquier cosa que no gire en torno a estos dos conceptos, es un cero a la izquierda. Así pues, por la parte emocional, se trata de saber dar el valor justo a las situaciones y por la económica, es saber relativizar el coste de las cosas. Entonces, si tenemos las necesidades básicas y las de placer cubiertas, podemos considerarnos afortunados y si por encima, no nos alteramos a la mínima, nos ha tocado la lotería.
Con esto quiero decir que, teniendo un lugar donde vivir cómodamente y un círculo social donde podemos ser nosotros mismos y que paralelamente, también nos refuerza nuestro comportamiento, podemos decir que somos felices. Entonces, todo aquello que no esté relacionado con esto, no tendría que preocuparnos dado que, no nos perjudica ni en la economía, ni en nuestra autopercepción y, por lo tanto, tampoco en nuestro autoconcepto. Explicado brevemente, por la parte económica seria, por ejemplo: el trabajo o las inversiones que pueda tener cada uno. Cuando esta se ve alterada, nos perjudicará inevitablemente y, en consecuencia, es lógico preocuparnos.
Luego, por la parte de nuestro círculo social, si este se rompe o desaparece, también es normal sentirnos mal, porque a nadie nos gusta discutir con nuestra pareja sentimental, hermanos, padres, amigos, etc. A nadie se nos escapa que discutir con un ser querido nos perjudica emocionalmente más que hacerlo que con cualquier otra persona y es, porque el sentimiento de amor se ve alterado. Igual que si el gobierno crea un impuesto sobre cualquier servicio o producto, nunca será tan grave como si lo hace sobre nuestro ingreso económico. En conclusión, que teniendo esto en cuenta, no nos preocuparemos de la vida de los demás, ni tampoco permitiremos que se metan en la nuestra y consecuentemente, nos mantendremos alejados de las críticas y los chismes.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


