
Ocupando el tiempo disfrutando, no le dejamos espacio al malestar mental
Jun 8, 2025Haciendo actividades placenteras y productivas cognitivamente nos alejamos del malestar mental dado que, estamos centrados en el bienestar. Me estoy refiriendo a cualquier actividad que nos guste y disfrutamos haciéndola (leer, ver televisión, entrar en las redes sociales, hacer ejercicio físico, viajar, trabajar, etc.) El objetivo final es mantenernos ocupados y centrar nuestra atención en disfrutar, pero paralelamente, haciendo trabajar la mente, no estoy hablando de pasar el rato únicamente para no pensar en nuestras obligaciones o problemas. Es justamente al contrario, la cuestión es aprender a desconectar, priorizar y dar un orden a cada cosa y situación, es decir, saber en qué focalizarnos en cada momento.
No podemos ir al trabajo y estár pensando en los problemas que tenemos en casa o viceversa, igual que estar haciendo ejercicio físico y tener la mente centrada en otras actividades, es un comportamiento estéril porque no nos aporta ningún beneficio. Van pasando las horas y en vez de disfrutar del momento, lo malgastamos con pensamientos centrados en el pasado o en el futuro. Pensamientos que nos condicionan de manera negativa el día porque nos provocan sentimientos de ansiedad, de angustia y tristeza y lamentablemente, acabamos asociando estas actividades con el malestar y como tal, las abandonamos. Lo hacemos porque las interpretamos más como una obligación que como un placer, unas actividades escogidas por nosotros mismos pero que finalmente, se nos hacen pesadas.
Con lo cual, gestionar el tiempo de manera productiva es la clave, porque podremos transformar los momentos muertos o aburridos en momentos placenteros o por lo menos, en beneficiosos y la explicación la encontramos en la biología. Cuando estamos disfrutando, nuestro organismo segrega un conjunto de neurotransmisores con el fin de repetir las conductas y entre ellos, están la dopamina y la serotonina. El primero nos mantiene motivados, centrados y con ganas de repetir la escena y por su parte, el segundo nos mantiene calmados, facilitando así tener un sueño reparador y consecuentemente, disfrutamos más del día.
Por; Omar el Bachiri
Piscólogo clínico y escritor


