
¿Qué buscamos con el consumo de alcohol?
Jun 25, 2026Primero hay que entender por qué es tan difícil abandonar el consumo del alcohol y la respuesta conlleva dos motivos. El primero es porque es una droga legal, social, barata y fácil de conseguir y, por consiguiente, el sujeto adicto le asocia sentimientos agradables porque, en parte, está bien vista. El segundo es porque implica adquirir un nuevo modo de vida y esto acarrea cambiar hábitos, costumbres y dejar de frecuentar ciertos ambientes (lugares y gente). Con lo cual, no es tan evidente porque no es solo cuestión de motivación; también implica la actitud y, desgraciadamente, no todo el mundo tiene la misma determinación para modificar por completo su interacción social.
El sujeto no entiende cómo va a acudir a eventos sociales como, por ejemplo, fiestas, bautizos, bodas, cumpleaños, etc., y no consumir alcohol, dado que les ha asociado el sentimiento de bienestar y este solo lo consigue con la ingesta alcohólica. Luego, como la gran mayoría de los asistentes son consumidores de esta sustancia, se ve incapaz de estar con ellos y no consumir. Por lo tanto, para no sucumbir a la tentación, tiene que renunciar a asistir y esto conlleva muchas veces la soledad porque todo su círculo social gira en torno al alcohol. Sin embargo, cuando esta misma situación la vive un sujeto no consumidor habitual de alcohol, interpreta estos eventos de manera totalmente diferente porque, es capaz de conseguir los mismos sentimientos alegres sin tener que acudir explícitamente al alcohol.
Su relación con esta droga es meramente por diversión; no bebe ni para alterar su estado anímico, ni para aliviar sus penas y, menos aún, para afrontar sus frustraciones. Es decir, no bebe para gestionar su malestar, sino más bien, para compartir su alegría porque esta ya la encuentra alejada del consumo del alcohol, ya que ha creado un entorno social facilitador del bienestar sin la necesidad del consumo de esta sustancia. Por ende, tiene otra manera de afrontar las frustraciones o los momentos desagradables y aquí es donde encontramos la respuesta al título del artículo: «¿Qué buscamos con el consumo de alcohol?».
Así pues, siempre que el motivo no sea la adicción hay varias razones para hacerlo dado que cuando el sujeto es adicto, únicamente consume para reducir o eliminar el malestar surgido por la no consumición (dolor de cabeza, ansiedad o temblores), aquí no existe el placer. Por consiguiente, la gente bebe o porque le gusta el sabor de la sustancia, para celebrar y compartir su alegría o para gestionar el malestar y en esta tercera opción entra la agresión debida al exceso de alcohol o por la falta de herramientas mentales. Esto es cuando el sujeto no tiene argumentos para defender su versión de los hechos o sus pensamientos y acude a la violencia física o verbal para validarlos y el exceso de alcohol propicia esta manera de comportarse porque dificulta el pensamiento racional.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


