¿Ser guapos o tener un bonito cuerpo es sinónimo de felicidad?

¿Ser guapos o tener un bonito cuerpo es sinónimo de felicidad?

May 12, 2026 0 Por Omar El Bachiri

Si fuera afirmativo, no habría tanta gente frustrada con su apariencia física aun teniendo ambas cualidades. Los gimnasios están repletos de sujetos con este prototipo y, sin embargo, no son felices porque tienen un autoconcepto diferente al concepto exterior. Nosotros podemos verlos con estas cualidades, pero sin embargo, ellos tienen otra perspectiva totalmente diferente. Pueden verse delgados, gordos, desproporcionados, con los pechos pequeños, con demasiado trasero o muy poco, altos, bajos, etc. Así es que la autopercepción es la variable dependiente de nuestro estado anímico; es la que determina nuestro autoconcepto, lo que pensamos de nosotros mismos.

Igualmente, es lo de siempre: si únicamente basamos nuestra felicidad en el aspecto físico, estamos destinados al malestar mental porque toda nuestra vida girará en torno a él. Por lo tanto, si por desgracia sufrimos un accidente y nos vemos privados temporalmente para ejercitarnos o, peor aún, sufrimos graves secuelas y no podemos volver a ejercitarnos con la misma dedicación, estaremos con la moral por los suelos. Así es que la felicidad no tiene nada que ver con la silueta física porque depende por completo de nuestras creencias, de qué es la belleza para cada uno. Por eso, vemos gente alejada de este prototipo y, sin embargo, es feliz porque en su ecuación de la felicidad no entra el aspecto físico; la basa en otros aspectos de la vida (religión, dinero, materialismo, cultura, intelectualidad, viajes, etc.).

Como puede verse, el abanico es enorme y también está la gente que se ejercita, pero no basa su felicidad únicamente en el aspecto físico; también la enfoca en su estado anímico una vez acabada la sesión de entrenamiento. Con esto quiero decir que hay varios motivos para ejercitarse y entre ellos están mantener la salud física y la paz mental que genera. Luego, y para acabar, si ser guapos asegurara la felicidad, no habría tanta gente adicta a las operaciones estéticas porque con la primera vez sería suficiente.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor