
Llamada al vacío
May 17, 2026Es un fenómeno curioso y que además genera miedo porque se interpreta como un conjunto de pensamientos suicidas. Algunos ejemplos son cuando estamos en lo alto de una superficie y nos viene el pensamiento de saltar al vacío, o también cuando estamos circulando por la carretera y nos viene a la mente no tomar la curva y estamparnos contra el muro, o igualmente, invadir el carril contrario para darnos de frente contra los otros vehículos. Indudablemente, durante unos segundos creemos que algo no funciona en nuestra mente, pero nada más lejos de la realidad; es justo al contrario, nuestro cerebro nos está diciendo que esas situaciones tienen algo de riesgo. Por lo tanto, nos obligamos a estar atentos y ahí es cuando aparecen estos pensamientos intrusivos e inevitables, pero, debido a que nos están avisando del peligro, jamás actuaremos en consecuencia.
Es decir, somos conscientes de las consecuencias que ello conlleva y van desde perder la vida hasta quedar paralíticos o en estado vegetativo. Un estado físico que nadie desea y por eso mismo, no hay que darle mayor importancia y menos aún, creer que tenemos tendencias suicidas. Igualmente, otra explicación es que nos gusta imaginar y, sabiendo que jamás actuaríamos de esa manera, nos dejamos llevar por la imaginación, por lo que podría suceder después, y en esto tiene mucho que ver el cine, la cantidad de escenas similares que hemos visto. Porque todos sabemos que si nos tiramos por un balcón de más de veinte metros de altura, seguramente nos fracturaremos bastantes huesos y que seguramente tardaremos meses en recuperarnos si es que no morimos en el intento.
Por lo tanto, nunca lo haríamos, pero la sensación de peligro que nos genera es vivida como placentera y esto explica en parte el éxito de las actividades como el puenting o la escalada sin cuerdas de seguridad (escalada libre). En la primera actividad, el sujeto sabe que está en total seguridad, pero el momento de saltar al vacío es vivido como un desafío y, en la segunda, el sujeto confía plenamente en sus facultades, pero también, sabe que si comete el más mínimo error, las consecuencias pueden ser irreversibles y esto es precisamente lo que le provoca el subidón de adrenalina.
Por: Omar el Bachiri
Psicólogo clínico y escritor


