¿Ser ordenados o estar obsesionados con el orden?

¿Ser ordenados o estar obsesionados con el orden?

Jun 21, 2025 0 Por Omar El Bachiri

El orden sea material o mental mejora nuestra capacidad de atención y como tal, encontramos las cosas que buscamos más rápidamente y dedicando menos recursos. Todos sabemos qué es el orden material y, por lo tanto, también conocemos los beneficios que nos aporta en el momento de buscar cualquier cosa y saber dónde la encontraremos o por menos, tenemos una idea de por dónde empezar a hacerlo. Por su parte, el orden mental, es cuando sabemos delegar o priorizar las tareas, cuando las ordenamos por preferencias. Somos conscientes de que no cada día tenemos las mismas obligaciones, ni tampoco la misma energía para hacer las cosas. Lamentablemente, hay gente obviando esta realidad y, por lo tanto, no distingue entre las tareas primordiales y las secundarias, las prioritarias y las que pueden hacerse en cualquier otro momento.

En consecuencia, estamos viendo los beneficios de ser ordenados dado que, además de proporcionarnos tranquilidad, también nos ayuda a gestionar mejor el tiempo. Cierto que no es igual vivir en una casa desordenada, donde tenemos que apartar los trastos para poder andar, limpiar o sentarnos tranquilamente, que hacerlo en una, donde todo está bien colocado y de manera estratégica. Pues la mente funciona del mismo modo, cuando no tenemos claras las ideas o tenemos muchas dudas, se altera y se vuelve caótica porque está buscando una información que sabe que ha procesado y es incapaz de encontrarla porque en el momento de asimilarla estábamos pensando en otras cosas. En vez de estar pendientes del trabajo que estábamos haciendo, estábamos pensando en otras cosas que quizás, también eran importantes, pero no tan relevantes en aquel preciso momento.

Por ejemplo, las llaves de casa o del vehículo, sabemos que están en casa, pero no recordamos dónde las hemos dejado, porque no tenemos el hábito de dejarlas siempre en el mismo lugar. No somos ordenados y las dejamos donde nos vaya mejor en cada momento por no dedicarle unos segundos que posteriormente, se convierten en minutos, por no dejarlas siempre en el mismo lugar. Ahora explicado esto, hablemos de la parte obsesiva o controladora, de la persona que todo lo quiere colocado de una determinada manera y es capaz de dedicar una gran parte de las horas semanales a hacerlo, pero sin llegar a adquirir el TOC (trastorno obsesivo compulsivo) o también, de la que se enfada si no se ordena como ella quiere.

Pues, antes de alterarte, piensa por qué las cosas tienen que estar colocadas como tú lo dices. – ¿Por qué crees que tienes razón y la otra parte está equivocada? -, porque si estás viendo un seis y ella un nueve, ambas tendréis razón, sólo que la perspectiva es diferente. Si tú has crecido en un ambiente demasiado rígido y el hecho de controlar el ambiente te genera calma, no significa que tengas razón, sino, que has asociado ordenar determinadamente las cosas de una manera con tu paz mental. Entonces, cuando las ves diferentemente, te genera ansiedad porque no has aprendido a ser flexible y buscar otras formas o posiciones de colocarlas. Así pues, la diferencia entre ser obsesivos y ser ordenados, es la flexibilidad mental.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor