Aceptar y defender las decisiones tomadas

Aceptar y defender las decisiones tomadas

Ago 17, 2025 0 Por Omar El Bachiri

El ser humano somos un animal con libre albedrío, tenemos la libertad de tomar decisiones libremente y de este modo intentar vivir como lo deseamos. Pero esto comporta muchas veces tener que afrontar la disonancia cognitiva (comportarse contrariamente a cómo lo pensamos), podemos estar seguros de que un comportamiento es contraproducente, pero, aun así, realizarlo. Esto, por un lado, y por el otro, tenemos la inquietud de saber de, si hemos escogido la mejor opción: tener hijos o no tenerlos, vivir de alquiler o de hipoteca, aceptar un trabajo o rechazarlo, separarnos de la pareja sentimental o no hacerlo, etc. Así es que, teniendo en cuenta que no podemos predecir el futuro, ni volver al pasado, ni vivir de manera paralela en otra realidad, no tenemos la opción de poder compararnos con nuestra situación actual.

Por lo tanto, podemos imaginar cómo sería nuestra vida, pero nunca lo sabremos con exactitud, y por eso mismo, para no vivir en la ansiedad continúa o en los remordimientos, tenemos que aceptar y sobre todo, defender las decisiones que hemos escogido y que nos han llevado hasta el momento actual. Si actuamos de este modo, además de esquivar el malestar mental, también reforzamos nuestra toma de decisiones y esto se traduce en ser responsables, porque asumimos los fracasos y disfrutamos los éxitos. Somos conscientes del esfuerzo que hemos realizado para tomar la decisión y como tal, no dependemos de la opinión externa para sentirnos realizados, ni tampoco nos perjudica su opinión despectiva (tendrías que haber hecho o dicho aquello y no esto otro).

Siendo responsables tenemos en cuenta los efectos de los pensamientos sobre nuestro estado anímico, lo pueden alterar por completo. Explicado de otro modo, cuando aceptamos y defendemos nuestras decisiones, nuestro cerebro no tiene en cuenta la disonancia cognitiva dado que, interpreta que nos comportamos en la misma línea que nuestros pensamientos. Que estamos moviéndonos por el placer de hacer las cosas e inevitablemente, nos transmite emociones positivas facilitando así, la aparición de sensaciones y sentimientos agradables.

Por: Omar el Bachiri

Psicólogo clínico y escritor